En este mismo año 1919 se echó una amplia red sobre complots, verdaderos o falsos («Centro Nacional», Complot Militar), en Moscú, en Petrogrado y en otras ciudades y se fusiló por lista(es decir, arresto y fusilamiento inmediato) o simplemente barriendo hacia la cárcel a la llamada intelectualidad allegada a los kadetés.¿Y qué significaba esta categoría? Pues la intelectualidad que no era monárquica ni socialista, es decir, todos los círculos científicos, universitarios, artísticos, literarios, y además los de ingeniería. Excepto los escritores extremistas, los teólogos y los teóricos del socialismo, el resto de la intelectualidad, el 80 por ciento, era «allegada a los kadetés». Ajuicio de Lenin, pertenecía a ellos, por ejemplo, Korolenko, «mísero pequeñoburgués cautivo de los prejuicios burgueses», y «a estos "talentos" no les vendrían mal unas semanitas en la cárcel». [22] 1Del arresto de grupos aislados nos hemos podido enterar por las protestas de Gorki. El 15 de septiembre de 1919, Ilich le respondía: «...somos conscientes de que se han producido errores en este caso», [23] 2para añadir «¡Figúrate qué desgracia! ¡Menuda injusticia!», y aconsejar a Gorki «no consumirse gimoteando por unos intelectuales podridos». [24] 3

A partir de enero de 1919 se amplía la prodrazviorstkade productos agrícolas, y para recogerlos se crean destacamentos que en todas las provincias topan con la resistencia de las aldeas, unas veces en forma de terca pasividad y otras en forma de tumultos. El aplastamiento de esta reacción produjo también (sin contar a los fusilados en el acto) un copioso caudal de arrestados en el curso de dos años.

Hemos dejado conscientemente al margen una gran parte de la molienda de la Cheká, de las Secciones especiales* y de los Tribunales Revolucionarios, que van implantándose a medida que avanza el frente y van siendo ocupadas ciudades y regiones. La misma directiva del NKVD, del 30 de agosto de 1918, señala que deben concentrarse los esfuerzos en el «fusilamiento inapelable de todo aquel implicado en las acciones de la Guardia Blanca». Pero a veces uno se siente confuso: ¿Dónde situar la línea divisoria? Si en el verano de 1920, cuando la guerra civil no había terminado por entero ni se habían extinguido todos sus focos, aunque sí en el Don, y enviaban a gran cantidad de oficiales desde allí, desde Rostov y Novocherkask, a Arjánguelsk, para seguir luego en barcazas a Solovki (algunas barcazas naufragaron en el mar Blanco, lo mismo, por cierto, que en el Caspio), ¿debemos entender que ello entra en la guerra civil o en el principio de la reconstrucción pacífica? Cuando aquel mismo año fusilaron en Novocherkask a la esposa embarazada de un oficial por haber escondido a su marido, ¿en qué categoría debemos incluirla?

En mayo de 1920 se da a conocer una disposición del Comité Central «sobre las actividades subversivas en la retaguardia». Sabemos por experiencia que cada nueva disposición da origen a otra riada.

Una dificultad especial (¡a la vez que un mérito especial!) en la organización de estas riadas fue la ausencia, hasta 1922, de un Código Penal, de cualquier clase de legislación penal. Sólo el recto sentido revolucionario de la justicia (¡siempre infalible, eso sí!) guiaba a los confiscadores y canalizadores para decidir a quién apresar y qué hacer con él.

En este recuento no se investigan las riadas de delincuentes comunes, profesionales o no, por lo que nos limitaremos a recordar que las calamidades y la pobreza generales engendradas por la reestructuración de la administración, de los organismos y de la legislación no podían sino hacer que aumentara vertiginosamente el número de robos, atracos, agresiones, sobornos y estraperlo (especulación). Aunque menos peligrosos para la existencia de la república, estos delitos comunes también se perseguían en parte, y sus riadas de presos engrosaban las que ya formaban los contrarrevolucionarios. Pero existía un delito de especulaciónque sí tenía carácter netamente político, según indica el decreto del Consejo de Comisarios del Pueblo firmado por Lenin a 22 de julio de 1918: «Los culpables de vender, comprar o almacenar con miras comerciales productos alimenticios monopolizados por la república (los campesinos guardan el trigo para venderlo con miras comerciales, ¿para qué trabajan si no? - A.S.)... sufrirán privación de libertad por un plazo no inferiora 10 años, acompañada de los más rigurosostrabajos forzados y de la confiscación de todoslos bienes».

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