Y no sólo los personajes de Chéjov, porque, ¿qué ruso normal de principios de siglo, incluido cualquier miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, habría podido creerlo, habría podido soportar semejante calumnia lanzada al luminoso futuro? AJgo que empezó a tejerse en el reinado de Alexéi Mijaílovich, que cuando Pedro I ya parecía una barbarie, y que en tiempos de Biron ya sólo podía aplicarse a diez o veinte personas, hasta llegar a ser completamente imposible con Catalina, ahora, en pleno esplendor del gran siglo XX, en una sociedad concebida sobre principios socialistas, cuando ya teníamos aviones y habían aparecido el cine sonoro y la radio, se había convertido en la empresa no de un único ser malvado, no en un lugar oculto, sino de decenas de miles de hombres-fieras especialmente adiestrados contra millones de víctimas indefensas.

¿Basta acaso con calificar de horrible esta explosión de atavismo que esquivamente se ha dado en llamar «culto a la personalidad»? ¿Ó que en aquellos mismos años festejáramos el centenario de Pushkin? ¿O que se representaran desvergonzadamente esas mismas obras de teatro de Chéjov, por mucho que ya se hubiera dado respuesta a ellas? ¿Y no es aún más terrible que treinta años después nos digan que no hablemos de esto? ¡Porque recordar el sufrimiento de millones de personas va a desfigurar la perspectiva histórica! ¡Porque si excavamos la esencia de nuestras costumbres, vamos a empañar nuestro progreso material! Recordad mejor los altos hornos encendidos, los trenes de laminación, los canales abiertos..., no, de los canales es mejor que no..., hablad entonces del oro de Kolymá, no, [69]de eso tampoco... ¡Pues claro que se puede hablar de todo! Pero sabiendo encontrar el tono, ensalzando...

Visto así tampoco comprendo por qué condenamos la Inquisición. ¿Acaso, además de las hogueras, no organizaba solemnes ceremonias religiosas? No comprendo por qué sentimos aversión por el régimen de servidumbre. En realidad, el campesino podía trabajar todos los días. Y podía cantar villancicos por Navidad, y las muchachas trenzaban coronas por la Trinidad... [70]

* * *

El carácter excepcional que hoy día la leyenda oral y escrita atribuye al año 1937 se basa en la supuesta creación por aquel entonces de los delitos imaginarios y en la tortura.

Pero esto no es cierto, no es exacto. En diferentes años y décadas, la instrucción de un sumario por el Artículo 58 casi nunca pretendía el esclarecimiento de la verdad, sino que era un procedimiento rutinario y sucio: al hombre recientemente libre, a veces orgulloso y siempre mal preparado, se le doblegaba, se le hacía pasar por un estrecho tubo en el que las lañas ¿el armazón le desgarraban los costados, donde no podía respirar, de modo que ansiara llegar al otro extremo. Pero el otro extremo lo expulsaba ya listo para habitar en el Archipiélago y lo depositaba en la tierra prometida. (Sólo los bobos se resisten obstinadamente: creen que una vez dentro del tubo puede haber también una vuelta atrás.)

Cuanto más se alejan esos años sin constancia escrita, tanto más difícil resulta reunir los dispersos testimonios de los supervivientes. Y éstos nos dicen que la creación de procesos falsos empezó ya en los primeros tiempos de los Órganos, para que fuera perceptible su imprescindible e incesante celo protector, no fuera a ser que con el descenso de enemigos llegara el aciago día en que desapareciera. [71]Como puede verse en el proceso contra Kósyrev, [72] 8la posición de la Cheká ya era endeble a principios de 1919. Leyendo periódicos de 1918, tropecé con un comunicado oficial que daba cuenta del descubrimiento del horrible complot de un grupo de diez hombres que querían (¡de momento sólo querían!)izar al tejado del Hospicio Infantil unos cañones(¡menuda altura!), y bombardear el Kremlin desde allí. Eran diez personas (entre ellas había, quizá, mujeres y adolescentes) y no se sabe cuántos cañones. ¿De dónde sacarían los cañones? ¿De qué calibre eran? ¿Cómo pensaban subirlos por la escalera hasta el desván? ¿Cómo los emplazarían sobre un tejado que hace pendiente? ¿Cómo impedirían que retrocedieran al disparar? Y sin embargo, esta fantasía, que superaba los montajes de 1937, ¡se leía!, ¡se le daba crédito! Igualmente falso fue el «caso Gumiliov» en 1921. [73] 9Aquel mismo año, la Cheká de Riazán montó un caso falso sobre un «complot» de la intelectualidad local (pero las protestas de unos valientes pudieron llegar a Moscú, y se cerró el caso). En ese mismo año 1921 fusilaron a todos los miembros del «Comité Sapropel»* adscrito a la Comisión de Protección de la Naturaleza. Por poco que uno conozca la manera de ser y el talante de los círculos científicos rusos de aquel tiempo —y si no miramos hacia aquellos años a través de una cortina de fanatismo— seguramente podremos imaginar, sin escarbar demasiado, qué había detrás de ese proceso.

Перейти на страницу:

Поиск

Похожие книги