El padre Bartolomeu Lourenço escribió puntualmente tras instalarse en Coimbra, noticia sólo de haber llegado bien, pero ahora vino una nueva carta, que sí, que siguieran para Lisboa tan pronto como pudiesen, que él, aliviado su estudio, los iría a visitar, tanto más cuanto que tenía obligaciones eclesiásticas en la corte, y entonces se aconsejarían sobre la obra magna en que estaban ocupados, Y ahora decidme, cómo vamos de voluntades, pregunta inocente, parecía que se informaba de las voluntades de ellos, cuando de las otras quería saber, y de los que las perdían, pero lo decía sin contar con la respuesta, es como en las guerras, grita el capitán o manda decir el clarín por él, Adelante, y no va a quedarse a la espera de que los soldados se consulten y respondan, Vamos o no vamos, sino de que avancen, y sin demora, o van a dar en un consejo de guerra, Nos iremos la semana que viene, declaró Baltasar, y todavía pasaron dos meses porque entre tanto empezó a decirse en Mafra, y lo confirmó el párroco en el sermón, que vendría el rey a inaugurar la obra desde la raíz de los cimientos hacia arriba, colocando con sus reales manos la primera piedra. Primero se anunció que sería a tantos de octubre, pero no hubo tiempo de excavar los cimientos hasta la hondura conveniente por más que pusieron seiscientos hombres al trabajo, pese a los muchos tiros de pólvora que atronaban los aires a todas horas del día, será entonces en noviembre, a mediados, después no puede ser, que estaríamos ya en invierno, y no va a andar por ahí el rey enterrado en barro hasta las ligas de las piernas. Venga pues su majestad para que se inicien los días gloriosos de la villa de Mafra, para que sus moradores alcen las manos al cielo, ellos que con sus ojos perecederos van a ver a cuánto alcanza la grandeza de un rey monarca sublime, gracias a quien podremos gozar de estas antecámaras del paraíso mientras no accedemos a las moradas celestiales, y que sea tarde, que más apetece estar vivo que muerto, Veremos la fiesta y nos iremos luego, decidió Baltasar.