“Vámonos entonces, no quiero beberme esta mugre” dijo Ron. “Hermione, ¿tienes dinero Muggle para pagar esto?”
CAPÍTULO 9. UN LUGAR PARA OCULTARSE
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“S´ı, saqué todos mis ahorros de la Sociedad Constructora antes de ir a la Madriguera.
Apuesto a que todo el dinero suelto está en la parte de abajo” se quejó Hermione, cogiendo su bolso bordado.
Los dos obreros hicieron idénticos movimientos, y Harry los imitó inconscientemente: los tres esgrimieron sus varitas. Ron, que tardó unos segundos en darse cuenta de lo qué estaba pasando, arremetió hacia al otro lado de la mesa, empujando a Hermione al otro lado de su banco. Los impactos de los hechizos de los mort´ıfagos hicieron a˜nicos el mosaico de la pared justo donde hab´ıa estado la cabeza de Ron, mientras Harry, todav´ıa invisible, gritó, “¡Desmanius! ”
El enorme mort´ıfago rubio fue golpeado en la cara por un rayo de la luz roja: se desplomó lateralmente, inconsciente. Su compa˜nero, incapaz de ver quién hab´ıa lanzado el hechizo, disparó otro a Ron: brillantes cuerdas negras volaron de su varita y ataron a Ron de pies a cabeza. La camarera gritó y corrió hacia la puerta. Harry envió otro Hechizo Aturdidor al mort´ıfago de la cara torcida que hab´ıa atado a Ron, pero el hechizo falló, rebotó en la ventana y golpeó a la camarera, que se desplomó delante de la puerta.
“¡Expulso! ” gritó el mort´ıfago, y la mesa detrás de la que estaba Harry explotó. La fuerza de la explosión le hizo golpearse contra la pared y sintió como la varita ca´ıa de su mano mientras se le soltaba la capa.
“¡Petrificus Totalus! ” gritó Hermione desde fuera de su campo de visión, y el mort´ıfago se desplomó como una estatua con un ruido sordo sobre los restos de loza, mesa, y café.
Hermione sal´ıo gateando de debajo del banco, sacudiéndose del pelo los restos de cristal de un cenicero y temblando entera.
“D-diffindo,” dijo, apuntando su varita hacia Ron, que bramó de dolor cuando le cortó la rodilla de los vaqueros, dejando una profundo corte.
“Oh, lo siento tanto, Ron, ¡me tiembla la mano! ¡Diffindo! ”
Las cuerdas cayeron, cortadas. Ron se puso en pie, agitando los brazos para recuperar la sensibilidad. Harry recogió su varita y trepó sobre los escombros hacia el lugar donde el enorme mort´ıfago rubio se hab´ıa desplomado al otro lado del banco.
“Deber´ıa haberlo reconocido, estaba all´ı la noche en que Dumbledore murió” dijo.
Giró al mort´ıfago moreno con el pie; los ojos del hombre se mov´ıan rápidamente de Harry y Ron a Hermione rápidamente.
“Éste es Dolohov” dijo Ron. “Lo reconozco de los antiguos carteles de Se busca. Creo que el grande es Thorfinn Rowle.”
“¡No importa cómo se llamen!” dijo Hermione un poco histéricamente. “¿Cómo nos encontraron? ¿Qué vamos a hacer?”
De algún modo su pánico pareció despejar la cabeza de Harry.
“Cierra con llave la puerta” le dijo “Y Ron, tú apaga las luces.”
Miró al paralizado Dolohov, pensando rápidamente mientras la cerradura hac´ıa clic y Ron usaba el Desiluminador para dejar el café sumido en la obscuridad. Harry pod´ıa escuchar a los hombres que hab´ıan piropeado a Hermione gritar a otra chica en la distancia.
“¿Qué vamos a hacer con ellos?” le susurró Ron a Harry en la oscuridad; luego, incluso en voz más baja, “¿Matarlos? Ellos nos habr´ıan matado. Este es el mejor momento.”
Hermione se estremeció y dio un paso atrás. Harry agitó la cabeza.
“Sólo tenemos que borrar sus memorias” dijo Harry. “Es mejor de ese modo, los CAPÍTULO 9. UN LUGAR PARA OCULTARSE
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dejará fuera de escena. Si los matáramos, ser´ıa obvio que hemos estado aqu´ı.”
“Tú eres el jefe” dijo Ron, que parec´ıa enormemente aliviado. “Pero no he hecho nunca un Encantamiento Desmemorizador.”
“Yo tampoco” dijo Hermione. “Pero sé la teor´ıa.”
Inspiró hondo para tranquilizarse, luego apuntó su varita mágica a la frente de Dolohov y dijo: “Obliviate.”
Inmediatamente, los ojos de Dolohov se volvieron desenfocados y so˜nadores.
“¡Brillante!” dijo Harry, dándole una palmada en la espalda. “Ocúpate del otro y de la camarera mientras Ron y yo limpiamos esto.”
“¿Limpiar?” dijo Ron, mirando el café en parte destruido. “¿Por qué?”
“¿No crees que podr´ıan preguntarse qué puede haber ocurrido si se despiertan y se encuentran en un lugar que parece que acaba de ser bombardeado?”
“Oh, es verdad, s´ı...”
Ron forcejeó durante un rato antes de conseguir extraer la varita de su bolsillo.
“No es raro que no pueda, Hermione, has encojido mis vaqueros viejos, me aprietan.”
“Oh, lo siento tanto” siseó Hermione, y mientras arrastraba a la camarera fuera de la vista de las ventanas, Harry la escuchó farfullar una sugerencia respecto a dónde se pod´ıa clavar la varita Ron.
En cuanto el café fue devuelto a su condición previa, llevaron a los mort´ıfagos de regreso a su reservado y los apoyaron mirándose el uno al otro
“¿Pero cómo nos encontraron?” preguntó Hermione, mirando de un hombre inerte al otro. “¿Cómo supieron dónde estábamos?”
Se volvió hacia Harry.
“Tu... no crees que lleves todav´ıa el Rastro, ¿no, Harry?”