Y cerca del final, con aspecto de estar escrito no solo en negrita sino en mayúsculas: FABRICACIÓN Y VENTA DE ESTUPEFACIENTES ILEGALES.
Parecía que sus oraciones habían sido respondidas, y de una forma completamente inesperada. Brenda se sentó en la silla de Howie, hizo clic sobre «Investigación abierta», dentro de VADER, y dejó que su difunto marido le hablara.
7
El presidente puso punto final a su discurso -generoso en consuelo, escaso en información- a las 00.21 de la noche. Rusty Everett estuvo viéndolo en la sala del tercer piso del hospital, comprobó los cuadros clínicos una última vez y se fue a casa. A lo largo de su carrera médica había vivido días en los que había terminado más cansado que ese, pero nunca se había sentido más desalentado ni preocupado por el futuro.
La casa estaba a oscuras. Linda y él habían hablado el año anterior (y el anterior) de comprar un generador, porque Chester's Mills siempre se quedaba sin electricidad cuatro o cinco días todos los inviernos, y normalmente un par de veces en verano; la compañía eléctrica de Western Maine no era el proveedor de servicios más fiable del mundo. La conclusión había sido que no podían permitírselo. Tal vez si Lin estuviera a tiempo completo en la poli… pero ninguno de los dos quería eso con las niñas todavía pequeñas.
En la guantera había una linterna, pero cuando la encendió solo emitió un débil haz durante cinco segundos y luego se apagó. Rusty masculló una obscenidad y se recordó que al día siguiente tenía que hacer acopio de pilas… al día siguiente no, ese día, en ese momento. Suponiendo que las tiendas estuvieran abiertas.
Sí, bueno. Sí que se sentía un poco burro esa noche. Y estaba claro que también olía a animal. A lo mejor una ducha antes de acostarse…
Pero no. No había corriente, no había agua caliente.
Era una noche despejada y, aunque no había luna, sí había mil millones de estrellas encima de la casa, y tenían el mismo aspecto de siempre. A lo mejor allí arriba no había barrera. El presidente no había dicho nada al respecto, así que a lo mejor la gente que estaba al cargo de la investigación aún no lo sabía. Si Mills se encontraba en el fondo de un pozo recién creado en lugar de atrapado bajo una extraña campana de vidrio, a lo mejor habría solución. El gobierno podría lanzarles suministros por vía aérea. Seguro que si el país podía gastarse cientos de miles de millones en rescatar a empresas en apuros, también podría permitirse lanzar en paracaídas unos cuantos pastelitos prehorneados Pop-Tarts y un par de generadores.
Subió los escalones del porche mientras sacaba las llaves de casa, pero al llegar a la puerta vio algo colgando encima de la cerradura. Se inclinó para acercarse, entrecerrando los ojos, y sonrió. Era una minilinterna. En las Ofertas del Final del Verano de Burpee's, Linda había comprado seis por cinco pavos. En ese momento a él le había parecido un gasto tonto, aún recordaba haber pensado:
Del extremo de la linterna colgaba una cadenilla metálica. Atado a ella había un cordón de una de sus viejas zapatillas de tenis. Había una nota sujeta al cordón. La arrancó y enfocó la linterna hacia ella.
Hola, cielo. Espero que estés bien. Las dos J por fin han caído rendidas para toda la noche. Estaban preocupadas e inquietas, pero al final se han quedado KO. Mañana estaré de servicio todo el día, y será
Cariñín, sé que estás cansado, pero ¿sacarás a pasear a Audrey? Todavía hace «eso de los gañidos». ¿Puede ser que supiera que iba a pasar esto? Dicen que los perros pueden presentir los terremotos, así que a lo mejor…
Judy y Jannie dicen que quieren a su papá. Yo también.
Ya encontraremos algún momento para hablar mañana, ¿verdad? Hablar y hacer balance.
Estoy algo asustada.
Lin
Él también estaba asustado, y no le gustaba la idea de que su mujer tuviese que trabajar doce horas al día siguiente cuando él probablemente estaría haciendo un turno de dieciséis o más. Tampoco le gustaba que Judy y Janelle se pasaran un día entero con Marta cuando no había duda de que también ellas estaban asustadas.