Aparte de la conversación de las mujeres, son los sueños los que sostienen al mundo en su órbita. Pero son también los sueños los que le ponen una corona de lunas, por eso el cielo es el resplandor que hay dentro de la cabeza de los hombres, si no es la cabeza de los hombres el propio y único cielo. Regresó el padre Bartolomeu Lourenço de Holanda, si trajo o no trajo el secreto alquímico del éter es algo que más tarde sabremos, o no tiene este secreto que ver con alquimias de tiempos pasados, quizá baste una simple palabra para llenar las esferas de la máquina voladora, por lo menos Dios no hizo más que hablar y con ese poco, se creó todo, así se lo enseñaron en el seminario de Belem da Bahía al padre Bartolomeu y así se lo confirmaron, con otras argumentaciones y estudios más avanzados, en la Facultad de Cánones de Coimbra, antes de hacer subir en el aire sus globos primeros, y, ahora que ha vuelto de tierras holandesas, regresará a Coimbra, que un hombre puede ser gran volador, pero también le es conveniente que salga bachiller, licenciado y doctor, y entonces, aunque no vuele, lo considerarán.

Перейти на страницу:

Похожие книги