– Seguro que la ha olvidado alg'un pastor – pens'o el burro-!Siempre he querido tener una flauta! !Qu'e suerte! Pero… ?C'omo tocar'e la flauta? Nunca he ido a clase de m'usica. Bueno… seguro que no es tan dif'icil.

El borrico acerc'o su hocico a la flauta y sin querer dio un resoplido. Al entrar el aire en la flauta produjo un sonido por casualidad y aunque lo que son'o fue un ruido al burro le pareci'o un sonido dulce y melodioso.

– Oh-rebuzno el burro- !Qu'e bien s'e tocar! Desde ahora nadie podr'a decir que no le gusta el sonido asnal porque he demostrado que es musical. Y luego dicen que los asnos somos ignorantes.

El pobre burro no se dio cuenta de que la flauta hab'ia sonado por casualidad.

Moraleja: esta f'abula nos ense~na que todos, algunas veces, hacemos las cosas bien por causalidad, pero que lo importante es intentar aprender lo que deseamos trabajando con inter'es y pasi'on.

<p>3. El tigre y el grillo</p>

Hab'ia una vez un tigre que iba caminando por la selva, de repente escuch'o un fuerte chillido, entonces mir'o alrededor para ver de d'onde proven'ia ese ruido y descubri'o un grillo que estaba enfadado porque el tigre hab'ia destruido su casa.

– ?Por qu'e destruyes mi casa? Quiero que me construyas una casa nueva- dijo el grillo.

El tigre confiado en su tama~no y en su poder se burl'o del saltamontes.

– ?Qu'e casa? Yo no veo nada. ?Y si no quiero construirla, qu'e me vas a hacer, peque~no insecto? – a~nadi'o ri'endose.

– No te burles de m'i, era mi casa y viv'ia muy feliz en ella. Voy a hacerte mucho da~no – dijo el grillito -

– ?T'u a m'i, animal insignificante? – gru~n'o el tigre.

Esa reacci'on molest'o mucho al grillo y desaf'io al tigre a una pelea.

– ?Qu'e te parece si luchamos los de tu especie contra los de la m'ia? Si gano la batalla me construyes mi casa – propuso el valiente grillo.

– Perfecto- respondi'o el tigre con aires de superioridad-, nos vemos ma~nana a las once de la ma~nana en la orilla del r'io.

– Ah'i estaremos-dijo el grillo.

Cada animal llam'o a sus amigos. El tigre agrup'o a toda clase de animales feroces, como el le'on, el coyote y el jabal'i, mientras que el grillo reuni'o avispas, abejas, mosquitos y abejorros para pelear a su lado.

Al d'ia siguiente el tigre apareci'o con todo su ej'ercito.

– Eres un pobre bicho, un fanfarr'on. ?D'onde est'a tu ej'ercito que no lo veo? Yo sin embargo estoy rodeado de los animales m'as temidos de la tierra – chill'o el tigre.

Entonces el grillo grito: !Adelante! Piquen a estos animales en los ojos y en las colas. De la nada salieron miles y miles de insectos que empezaron a atacar a las fieras. En un santiam'en todo el ej'ercito del tigre empez'o a huir gritando de dolor.

El grillo feliz por su triunfo elogi'o a su ej'ercito, tan peque~no pero tan valiente y numeroso.

El tigre se qued'o s'olo y triste, quej'andose de las picaduras, con el orgullo herido, pensando c'omo pod'ian haberlo derrotado animales tan peque~nos… y no tuvo m'as remedio que cumplir con su palabra y construirle una nueva casa al grillo.

Moraleja: esta f'abula nos ense~na que no hay que dejarse llevar por las apariencias. La victoria no siempre es para el m'as fuerte.

<p>4. La abeja y la paloma</p>

Era un d'ia muy caluroso y una paloma se pos'o a descansar sobre la rama de un 'arbol donde ten'ia su colmena una abeja.

Por debajo del 'arbol pasaba un riachuelo donde beb'ian los animales. De repente la abeja se acerc'o a beber un poco de agua, tropez'o y se cay'o al riachuelo. La pobre abeja empez'o a ser arrastrada por la corriente. La paloma pens'o: “la abeja se va a ahogar”. Cuando la vio a punto de morir, vol'o hacia el riachuelo y agarr'o a la abeja suavemente con el pico y la salv'o de morir ahogada.

La abeja le dijo:-Muchas gracias, amiga paloma. Siempre podr'as contar conmigo y nunca voy a olvidar que me has salvado la vida.

Unos meses despu'es, un cazador vio a la paloma: Apunt'o con su escopeta a la paloma esperando el momento para disparar y cazarla.

La abeja se dio cuenta de lo que iba a pasar, vio en peligro a su bienhechora y vol'o r'apidamente para salvar a su amiga. Clav'o su aguij'on en la mano del cazador quien al sentir mucho dolor tir'o su escopeta al suelo.Entonces la paloma vio al cazador y se alej'o volando.

Gracias a la abeja la paloma se salv'o. La paloma agradeci'o a su amiga su ayuda.

Moraleja: esta f'abula nos ense~na que hay que ayudar a los dem'as, igual que a nosotros nos gusta que nos ayuden cuando lo necesitamos.

<p>5. La cigarra y la hormiga</p>
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