Era verano y hac'ia mucho calor. Una cigarra cantaba bajo la sombra de un pino mientras miraba a la hormiga que trabajaba sin descanso y de sol a sol. La pobre hormiga iba y ven'ia del prado a su hormiguero, cargando con pesados granos de trigo mientras la cigarra cantaba sin cesar.

A la cigarra le parec'ia que la hormiga no sab'ia disfrutar de la vida.

– Ven a descansar y a cantar conmigo, hormiga, que hace mucho calor. ?Para que trabajas sin parar? – Le dijo la cigarra

– Tengo que guardar alimento para el invierno – contest'o entonces la hormiga-. En el invierno no quedar'a nada que recoger y entonces podr'e comer con lo que ahora estoy guardando.

– Bueno, pero para el invierno todav'ia falta mucho. Yo prefiero disfrutar de la vida, vivir el momento – contest'o alegre la cigarra.

– Deber'ias recoger comida como yo lo hago, cigarra. Eres una vaga.En el invierno no tendr'as provisiones y entonces morir'as de hambre.

El tiempo pas'o deprisa y lleg'o el oto~no, las hojas ca'ian poco a poco de los 'arboles. El invierno no tard'o en llegar tambi'en y la cigarra que se hab'ia quedado sin comida empez'o a adelgazar. La pobre cigarra ten'ia frio, no encontraba ninguna hoja que llevarse a la boca, se sent'ia muy d'ebil y de repente se acord'o de la hormiga.

La cigarra, cansada y hambrienta, fue a visitar a la hormiga a su hormiguero.

– Amiga hormiga, por favor, ?puedes darme algo de alimento? No tengo nada para comer y en el campo no encuentro nada. Adem'as tengo mucho fr'io y no tengo casa.

La hormiga la mir'o con pena y le respondi'o:

– Ya te avis'e y no me hiciste caso. Estuviste todo el verano cantando y descansando y no pensaste en este momento. Ahora tienes que buscar comida. Y entonces ech'o a la cigarra de su casa.

– Pero yo cantaba y alegraba con mi canto tu trabajo. Te prometo cantar para ti si me prestas ayuda- Le dijo la cigarra antes de salir del hormiguero.

Moraleja: esta f'abula nos ense~na que tenemos que aprender a organizar nuestro tiempo y que hay que dedicar un tiempo a divertirnos y otro a trabajar.

<p>6. La flauta y la cesta</p>

Una vez, la ni~na Zhenya fue con sus padres y su hermano menor al bosque a recoger fresas. Pap'a cogi'o la canasta, mam'a cogi'o el cesto, la ni~na Zhenya cogi'o la cesta y al peque~no Pavlik le dieron un platillo. Mam'a eligi'o un claro en el bosque para Zhenya y le dijo:

– Este es un gran lugar para ti, hija. Aqu'i hay muchas fresas. Camina y recoge todas las fresas que puedas.

Zhenya cogi'o la cesta y comenz'o a caminar. Camin'o y camin'o, mir'o y mir'o pero no encontr'o nada y regres'o con la cesta vac'ia. Vio que todo el mundo ten'ia fresas. Pap'a ten'ia una cuarta parte de la canasta llena de fresas, mam'a ten'ia medio cesto lleno y hasta el peque~no Pavlik ten'ia dos fresas en el platillo. La chica empez'o a quejarse.

– Mam'a, ?por qu'e todos vosotras ten'eis, pero yo no tengo nada? Probablemente elegiste el peor claro para m'i-se quej'o Zehnya.

– ?Has mirado bien? – pregunt'o la madre.

– Bastante bien. No hay fresas, solo hojas.-contest'o la ni~na.

– ?Miraste debajo de las hojas? – pregunt'o la madre.

– No mir'e-contest'o Zehnya

Y pap'a dijo:

– Las fresas – son astutas. Siempre se esconden de la gente. Necesitas poder conseguirlas. Mira como lo hago. Entonces pap'a se sent'o, se inclin'o hasta el suelo, mir'o debajo de las hojas y comenz'o a buscar fresa tras fresa, diciendo:

– Tomo una fresa, miro la otra, noto la tercera, y la cuarta parece ser.

– Est'a bien – dijo Zhenya. – Gracias pap'a. Lo har'e.

Zhenya regres'o al claro, se puso en cuclillas, levant'o las hojas y, de hecho, vio muchas fresas maduras. Comenz'o a recolectarlas, pero pronto se cans'o de agacharse y se fue en busca de otro claro, buscaba fresas encima de las hojas. Busc'o y busc'o pero no encontr'o ninguna fresa.

La ni~na se sent'o en el toc'on de un 'arbol para descansar y, de repente, un anciano barbudo apareci'o ante ella, Borovik, el jefe de todas las fresas y hongos que al escuchar las quejas de Zhenya, la invit'o a usar una flauta m'agica. Si tocas la flauta todas las fresas aparecer'an instant'aneamente encima de las hojas. Pero a cambio Borovik le pidi'o la cesta.

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