Sea como sea, más que de discutir de noche, tenemos ganas de escuchar algo interesante, puede que hasta tranquilizador. Por una vez queremos estar todos de acuerdo en algo.
Uno de los temas preferidos en la cárcel es el de las tradiciones penitenciarias, sobre
¡Y cuánto representaban aquellos regalos de fiestas para un preso! Eran mucho más que buena comida, creaban la cálida sensación de que en la calle pensaban en él, de que les preocupaba su suerte.
Fastenko nos cuenta que la Cruz Roja política también había existido en época soviética. No es que no nos lo creamos, ¡pero es que cuesta tanto de imaginar! Dice que E.P. Peshkova, valiéndose de su inmunidad personal, viajaba al extranjero para recaudar fondos (aquí no estaba el horno para bollos). Luego, con el dinero compraba alimentos para los presos políticos que no tenían familiares. ¿Para todos los políticos, sin distinción? Y entonces nos aclara que no, que a todos
Otro tema agradable para tratar de noche, cuando no te espera un interrogatorio, es el de la puesta en libertad. Sí, hay quien dice que se dan casos asombrosos en que sueltan a alguien. Por ejemplo, a Z-v se lo llevaron «con sus efectos personales», ¿para ponerlo en libertad? La instrucción no podía haber terminado tan pronto. (Regresó al cabo de diez días: lo habían trasladado a Lefórtovo. Allí por lo visto empezó a firmarlo todo sin rechistar, y lo devolvieron con nosotros.) «Si acaban poniéndote en libertad, escucha, tu asunto es una tontería, tú mismo lo dices, prométeme que irás a ver a mi mujer, y para que yo lo sepa, que me ponga en el paquete, digamos, un par de manzanas...» «¡Pero si ahora no hay manzanas en ninguna parte!» «Pues entonces, tres rosquillas.» «¿Y si resulta que en Moscú ya no hay ni rosquillas?» «Bueno, pues entonces cuatro patatas.» (Se ponen así de acuerdo, y después un buen día, efectivamente, a N se lo llevan «con sus efectos personales» y M encuentra cuatro patatas en su paquete. ¡Extraordinario! ¡Asombroso! Si a él lo han puesto en libertad y su caso era muchísimo más grave que el mío, ¿me soltarán a mí quizá también muy pronto? Pero en realidad lo que ha ocurrido es que a la esposa de M se le ha deshecho en la bolsa la quinta patata y N navega ya rumbo a Kolymá en la sentina de un barco.)
Hablamos de todo un poco, recordamos anécdotas graciosas, y te sientes alegre y a gusto entre personas tan interesantes que no pertenecen a tu mundo ni a tu círculo de experiencias. Mientras tanto, ha pasado ya la silenciosa inspección nocturna y han retirado las gafas. La bombilla ha parpadeado tres veces. ¡Dentro de cinco minutos sonará la retreta!
¡Rápido, rápido, a por las mantas! Igual que en el frente, nunca sabes si ahora mismo, dentro de un minuto, va a llo verte una ráfaga de proyectiles a todo tu alrededor, tampoco aquí sabemos cuál será la fatídica noche de nuestro interrogatorio. Nos acostamos, asomamos un brazo por encima de la manta y procuramos quitarnos cualquier idea de la cabeza. ¡A dormir se ha dicho!