Unexpectedly to myself, I began to try to see the image of Virgin Mary, somewhere at the level of the cross, I felt that it was necessary for me to do, but it was not realized at all as I did not see anything.

Meanwhile, my daughter was standing beside me, I leaned toward her and enthusiastically asked: «Did you feel anything special?» But she looked at me and shook her head. Apparently not. Not knowing why, we walked right along the path. A nun overtook us with two other women – we were walking slowly, and they were a bit faster.

Overwhelmed by the sensation in my chest, unconsciously, I turned back (the nun looked at us disapprovingly) and walked to the same place (we moved only 15–20 meters), as I wanted to experience this “special” feeling again.

<p>Como fue aquello…</p>

Diveyevo. Af'inales de un fr'io oto~no. Una ma~nana. La lluvia se mezclaba con la nieve. Despu'es de desayunar, nos preparamos para ir a la catedral. El tiempo estaba bastante fresco, por no decir fr'io.

Olga, mi esposa, caminaba por detr'as de nosotros, mientras yo, con mi hija Polina, lentamente, 'ibamos por delante. Era una calle rural, com'un y corriente, que nos llevaba hasta el monasterio. Despu'es de algunos metros vi un peque~no puente de madera, despu'es del cual se distingu'ia inmediatamente un peque~no sendero, que iba de izquierda a derecha, perpendicular a nuestro camino.

Pasado el puente, y luego de dos o tres pasos despu'es de cruzarlo, de a poco, pero con intensidad, empec'e a sentir m'as y m'as calor (est'abamos caminando muy lento, y no lo hab'iamos estado haciendo por mucho tiempo, por lo que esta sensaci'on no se deb'ia al ejercicio).

Nuestros alrededores comenzaron a transformarse en un simple paisaje, a algunos metros de m'i (tres o cuatro), hacia la izquierda, detr'as de Kanavka, con claridad vi un arbusto (parecido a un enebro grande), brillante, ardiente, pero no en llamas y que no irradiaba calor alguno (la distancia no era muy larga, el ardiente arbusto era bastante grande, y el calor de un arbusto com'un y corriente en llamas podr'ia llegar hasta nosotros). Un arbusto similar, parecido al “ardiente”, pero de menor tama~no, a una distancia de unos 12 o 15 metros de nosotros a la izquierda del sendero, si 'ibamos desde aqu'i, y segu'iamos el camino, daba la sensaci'on de que algo se acercaba en el paisaje. En mi memoria, sin embargo, ha quedado una sensaci'on de algo diferente.

Pero la sensaci'on m'as fuerte y m'as extraordinaria ocurri'o despu'es. Empez'o a hacer calor y paulatinamente comenz'o a aparecer cerca de mi coraz'on, un poco hacia la derecha, un sentimiento de amor, que llegaba a m'i como un rayo, casi invisible, desde la cruz de la catedral principal (a la cu'al nos dirig'iamos) y un poco por encima de ella.

A'un no menos inesperada era la sensaci'on que me llegaba y que, yo mismo, repleto del sentimiento de amor, respond'ia y la dirig'ia con una corriente de amor en direcci'on a la cruz.

Generalmente tengo un recuerdo difuso del primer amor, pero a veces, con toda claridad y fuerza sent'ia en mi interior como si creciera un rayo. Y la sensaci'on de que te aman, a menudo, en la vida es d'ebil, inestable (si es que ocurriese), pero a veces esta sensaci'on con mucho fuerza y seguridad me llenaba por completo.

Adem'as, la combinaci'on completa de lo uno y de lo otro: !un sentimiento total de tanto amor, alegr'ia y afecto de todo lo que me rodeaba!

Una sensasi'on semejante despertaron en m'i algunos iconos, pero rara vez tan fuerte como no fuera en una sola direcci'on, hac'ia m'i mismo. Inesperadamente para m'i mismo, comenc'e a intentar distinguir, al mismo nivel de la cruz, a la Virgen, ten'ia la necesidad y el deseo, pero no pude realizarlos, y no vi nada.

En 'este momento mi hija estaba junto a m'i. Me inclin'e hac'ia ella y le pregunt'e, solemnemente, ?Sientes el calor? ?Sientes algo?. Pero ella me mir'o, y neg'o con la cabeza. Por lo visto, no. Sin saber porqu'e, fuimos a la derecha por el sendero. Nos alcanz'o una monja, y tambi'en dos laicas, camin'abamos con lentitud, y ellas, m'as r'apido.

La sensasi'on de plenitud se extend'ia por mi pecho, por lo visto, inconscientemente, volv'i sobre mis pasos (la monja nos observ'o con reproche) y regres'e al lugar (nos hab'iamos alejado unos 15–20 metros) deseando repetir una vez m'as la inolvidable sensasi'on.

En el mismo lugar vi el p'alido “ardiente” arbusto, y no es que ellos se hubieran consumido por su fuego, sino que yo comenc'e a verlo con menos claridad. Tampoco volv'i a sentir el deseado rayo tan fuerte como anterirmente y, en unos instantes, dej'e de sentirlo completamente.

En mi alma hab'ia claridad, y cierta solemnidad, y un poco de l'astima…

No he vuelto a ver nada semejante, quiz'as la sensasi'on de ciertos iconos alg'un tiempo despu'es, pero no m'as.

Me parece que comenc'e a adivinar en aqu'el entonces (quisiera creer) que es el para'iso, c'omo es, y probablemente, c'omo puede ser.

<p>Далее…</p>
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