– Seguramente el tubo de escape de un coche o un chico que ha lanzado un cohete -dijo Julia, que también estaba cansada y ojerosa. Cuando quedó claro que el experimento, la prueba con el ácido, por así decirlo, no iba a funcionar, Barbie la pilló secándose los ojos. Sin embargo eso no le impidió tomar fotografías con su Kodak.
Cox se acercó a ellos, acompañado por la sombra que los focos que habían montado arrojaban en dos direcciones. Señaló el lugar donde habían hecho la marca con forma de puerta.
– Supongo que esta aventura le ha costado setecientos cincuenta mil dólares al contribuyente estadounidense, eso sin contar los gastos de I+D necesarios para desarrollar el compuesto ácido, que se ha comido la pintura que habíamos puesto aquí y no ha hecho una puta mierda más.
– No diga palabrotas, coronel -dijo Julia con una sonrisa que no era más que una sombra de la habitual.
– Perdón, señorita editora -replicó Cox con amargura.
– ¿De verdad creía que esto iba a funcionar? -preguntó Barbie.
– No, pero tampoco creía que viviría para ver llegar al hombre a Marte, y ahora los rusos dicen que van a enviar una tripulación de cuatro personas en 2020.
– Ah, ya lo entiendo -terció Julia-. Los marcianos se han enterado y se han cabreado.
– En tal caso, han tomado represalias contra el país equivocado -dijo Cox… y Barbie vio algo en su mirada.
– ¿Está seguro, Jim? -preguntó con voz calma.
– ¿Cómo dice?
– Que la Cúpula es obra de extraterrestres.
Julia dio dos pasos al frente. Estaba pálida y le brillaban los ojos.
– ¡Díganos lo que sabe, maldita sea!
Cox levantó una mano.
– Basta. No sabemos nada. Sin embargo, hay una teoría. Sí. Marty, ven aquí.
Uno de los hombres mayores que habían llevado a cabo el experimento se acercó a la Cúpula. Llevaba la máscara antigás cogida de la correa.
– ¿Cuál es tu análisis? -le preguntó Cox, y cuando se dio cuenta de los titubeos del hombre, añadió-: Habla con franqueza.
– Bueno… -Marty se encogió de hombros-. Hay rastros de minerales. De contaminantes de la tierra y transmitidos por el aire. Por lo demás, nada. Según el análisis espectrográfico, esa cosa no está ahí.
– ¿Y qué hay del HY-908? -Y añadió para Barbie y las mujeres-: El ácido.
– Ha desaparecido -respondió Marty-. La cosa que no está ahí se lo ha comido.
– Según tus conocimientos, ¿es eso posible?
– No. Pero según nuestros conocimientos la Cúpula tampoco es posible.
– ¿Y eso te empuja a creer que la Cúpula podría ser la creación de alguna forma de vida con conocimientos más avanzados de física, química, biología o lo que sea? -Al ver que Marty dudaba de nuevo, Cox repitió lo que le había dicho antes-: Habla con franqueza.
– Es una posibilidad. También es posible que algún supervillano terrestre la haya puesto ahí. Un Lex Luthor de verdad. O podría ser obra de algún país renegado, como Corea del Norte.
– ¿Algún candidato más? -preguntó Barbie con escepticismo.
– Yo me inclino por el origen extraterrestre -confesó Marty. Golpeó la Cúpula con los nudillos y ni parpadeó; ya había recibido su descarga-. La mayoría de los científicos estamos trabajando en eso ahora mismo, si podemos decir que estamos trabajando cuando en realidad no estamos haciendo nada. Es la regla Sherlock: cuando eliminas lo imposible, lo que queda, por improbable que sea, es la respuesta.
– ¿Algo o alguien ha aterrizado en un platillo volante y ha exigido que lo llevaran ante nuestro líder? -preguntó Julia.
– No -respondió Cox.
– ¿Lo sabrían si hubiera ocurrido? -preguntó Barbie, que pensó; ¿
– No necesariamente -respondió Cox tras un breve titubeo.
– También podría ser meteorológico -añadió Marty-. Joder, incluso biológico, un bicho vivo. Hay una escuela de pensamiento que cree que esta cosa es una especie de híbrido de la bacteria
– Coronel Cox -dijo Julia en voz baja-, ¿somos el experimento de alguien? Porque esa es la sensación que tengo.
Lissa Jamieson, mientras tanto, miraba hacia las bonitas casas de la zona residencial de Eastchester. Casi todas las luces estaban apagadas, bien porque la gente que vivía allí no tenía generadores bien porque ahorraban combustible.
– Eso ha sido un disparo -dijo-. Estoy segura de que ha sido un disparo.
BORDARLO
1