Enciclopedia Médica y Psicológica de la Familia
Mi madre, tu abuela, ingresó en urgencias con una crisis de vómitos y quejándose de un dolor abdominal agudo. Lo que en principio se tomó por simple gastroenteritis acabó resultando ser una pancreatitis aguda recidiva. Lo de recidiva significa, me acabo de enterar, que no es la primera. Al parecer, mi madre ya había tenido varios episodios de pancreatitis previos, pero yo no tenía ni idea.
Los médicos nos explicaron que es muy posible que no se hubiera podido diagnosticar entonces la existencia de pequeños cálculos de la vesícula no visibles en la ecografía, y nos hablaron de que había surgido un montón de complicaciones colaterales a la pancreatitis: derrame pericárdico, absceso mediastínico, disminución de los campos pulmonares, oliguria prerrenal, hemorragia digestiva… términos que nos sonaban a chino y a los médicos a noventa por ciento de riesgo de mortalidad.
La trasladaron a la UVI el domingo por la mañana después de una intervención de emergencia para eliminar un cálculo atascado e intentar limpiar lo más posible la zona del páncreas, que se había necrosado, y sus inmediaciones.
Dicen que es un milagro que haya sobrevivido a la operación teniendo en cuenta su edad y patología, y que ahora el peligro más grave lo supone la infección mediastínica que ha sobrevenido. Más o menos en cinco días debería saberse si la batalla la gana la infección o su sistema inmuno-defensivo, aunque esta estimación es siempre aproximada. La salud de tu abuela lleva años siendo mala así que, en cierto modo, estábamos preparados a pesar de que nadie está preparado nunca para algo como esto.
Sólo nos dejan verla media hora al día. Eso sí, nos hacen esperar una hora o más en la sala de espera de la UVI antes de que lleguen los muy postergados treinta minutos de visita. Está entubada e inconsciente, así que nuestra presencia es más simbólica que otra cosa. Mi padre está convencido de que puede oírnos, por eso le hablamos todo el rato. Yo no sé si semejante convicción responde más al deseo de mi padre que a la realidad, aunque por si acaso procuro hablarle en el tono más animado posible, teniendo en cuenta lo difícil que resulta hablar en tales circunstancias y que nunca sé qué contarle, puesto que durante años nuestra comunicación ha sido de lo más superficial. Por eso sólo le hablo de ti.
Te copio un
«Sé por experiencia personal (me tiré mucho, muchísimo tiempo en una UVI) que cuando los demás creen que estás dormido y sin sentido tú sientes algo. Yo sentía cómo la gente entraba y salía, y aunque de una forma difícil de definir, podía escuchar a los que hablaban. De hecho, aunque durante mucho tiempo no pude reconocer a nadie, yo supe siempre que estaban allí, así que haz caso a tu padre y háblate, no muestres pena e intenta que no se sienta como si fuese algo terrible. Te lo repito, mi experiencia avala lo que digo.
»Besos,
Jaume»
23 de octubre.
La han cambiado de planta. Ayer por la tarde un médico muy amable se sentó con nosotros y nos dijo, textualmente, que se trataba de una «situación dramática». Creo que fue la primera vez que me di cuenta de la gravedad del asunto, pues hasta aquel momento mantenía intacta mi fe en que las cosas se arreglarían.