Pues bien, ese señor era el fiscal. Y en España, le corresponde al Ministerio Fiscal
21 de octubre.
Tu tía Sonia (Sonia la guionista, también conocida como
– ¿Sabes lo que me ha dicho el negro de abajo? -obvia decir que Supernegro la conoce, la ha visto entrar y salir de casa, conmigo y sin mí, infinidad de veces-. Me ha dicho: «Qué bien te sienta el
La sentencia del juicio llegó dos meses después, y venía a decir lo que ya nos esperábamos, que -siempre según su texto-
La propia Paz cogió un avión y se presentó en Madrid para comunicarme personalmente la noticia.
– En cristiano, lo que viene a decir esta sentencia es que la supuesta diligencia a la hora de contrastar la noticia ampara su publicación, incluso aunque la noticia resulte ser falsa. Alucinante. Y tal diligencia consiste en que tienen a un fotógrafo sacando fotos y a una periodista que luego escribe un texto malintencionado, pero que, eso sí, es tan lista como para que no se olvidara nunca de añadir «probable» o «aparente» en las frases en las que sabía que estaba mintiendo. Así se curaba en salud, porque no se la puede acusar ya que ellos pueden decir que nunca han afirmado nada categóricamente. Sin embargo, lo único que su redacción me prueba a mí es que llevan tantos años jugando a hacer esta basura que ya han aprendido a bordear peligrosamente el límite de lo legal sin cruzarlo nunca del todo. -Suspiró aparatosamente y hundió la cabeza entre las manos-. No, si es que yo cuelgo la toga…
– Paz, por favor, no te pongas así… No va a acabar la abogada más deprimida que la cliente.
– No es por ti, es que estoy harta de ver este tipo de cosas. Hace poco tuvimos un caso de un chico que se había matado en una obra. Ni llevaba casco, ni el arnés reglamentario ni nada… La obra incumplía las más elementales normas de seguridad. Pues al final el juez concluyó que el chico se había matado por su culpa, porque él no se quiso poner el casco. Increíble. Pero claro, la empresa constructora tenía un capital social de miles de millones y ahí estaban untados todos. Estoy harta de ver casos de este tipo…
– Pero aquí no se ha muerto nadie, Paz… No es lo mismo.
– ¿Tú te fijaste en el alegato del fiscal?
– Pues claro. ¡Si casi me pongo a llorar allí mismo!
– Ya, pero tú no caíste en la cuenta de dos cosas. Primero, se supone que durante la vista el Ministerio Fiscal debe tomar notas, y él no tomó ninguna. Y segundo, cuando leyó sus conclusiones estaba repitiendo, punto por punto, la contestación que
– ¿Y…?