Proceso eclesiástico de Moscú(26 de abril-7 de mayo 1922), en el Museo Politécnico, Tribunal Revolucionario de Moscú, presidente: Bek; fiscales: Lunin y Longuinov; acusados: diecisiete arciprestes y seglares, inculpados todos ellos de haber difundido la epístola del Patriarca. Esta acusación pesa más que la entrega o no de los objetos preciosos. El arcipreste A.N. Zaozerski había entregado de forma voluntaria los tesoros de su templo, aunque, por principios, respaldaba la proclama del Patriarca y consideraba sacrilegio los actos de confiscación. Se convirtió en la figura central del proceso y, acto seguido, fue fusilado . (Lo que demuestra que lo importante no era dar de comer a los hambrientos, sino aprovechar la ocasión para destruir la Iglesia.)
El 5 de mayo se cita como testigo al Patriarca Tijon. Aunque el público había sido convenientemente cribado y repartido por la sala (en esto, el año 1922 no se diferenciaba mucho de 1937 y de 1968), el fermento de la vieja Rusia estaba aún tan arraigado y tan delgado era el barniz de la sovietización, que más de la mitad de los presentes se pusieron en pie cuando entró el Patriarca, para recibir su bendición.
El Patriarca asume toda la responsabilidad por la redacción y distribución de la epístola, pero el presidente del tribunal intenta llevar más lejos el asunto: ¡Pero esto no puede ser! ¿No querrá hacerme creer que la escribió de su puño y letra, de cabo a rabo? Usted seguramente no hizo más que firmarla, pero
EL PATRIARCA: Habría que preguntar a quienes la iniciaron, saber qué objeto persiguen.
EL PRESIDENTE: ¡Eso nada tiene que ver con la religión!
EL PATRIARCA: Reviste carácter histórico.
EL presidente: ¿Acaso no dice usted textualmente que durante sus negociaciones con el Pomgol, se publicó un decreto «a sus espaldas»?
EL PATRIARCA: Sí.
EL presidente: Por tanto, ¿opina usted que el régimen soviético ha obrado de manera irregular?
¡Imputación fatal! ¡Nos la repetirán aún millones de veces en los interrogatorios nocturnos con los jueces de instrucción! Pero nosotros nunca osaremos responder con tanta sencillez:
EL PATRIARCA: Sí.
EL PRESIDENTE: ¿Se considera usted o no sujeto a las leyes vigentes en el Estado?
EL PATRIARCA: Sí, me considero sujeto a ellas
(¡Si todos hubieran respondido así! ¡Cuan distinta hubiera sido nuestra Historia!)
Sigue una discusión sobre cuestiones canónicas. El Patriarca puntualiza: no hay sacrilegio si la Iglesia entrega voluntariamente sus tesoros, pero si éstos le son arrebatados contra su voluntad, entonces hay sacrilegio. En la epístola no se dice que no deban entregarse en ningún caso, sólo se condena la incautación forzosa.
EL PRESIDENTE DEL TRIBUNAL, EL CAMARADA BEK
(¿qué respuesta les hubiera gustado oír?: ...del Gobierno soviético.)
—Muy bien, admitamos que sea sacrilegio según los cánones de la Iglesia —exclama el ACUSADOR—, pero ¿qué sería desde el punto de vista de la caridad?
(Por primera y última vez en cincuenta años, un tribunal se acuerda de nuestra tullida caridad...)
Seguidamente emprenden un análisis filológico. «Sviato-tatstvo» (sacrilegio) viene de «sviato» (sacro) y «tat» (ladrón).
EL ACUSADOR: ¿O sea que nosotros, los representantes del régimen soviético, somos ladrones de objetos sagrados?
(Alboroto en la sala. Se interrumpe la sesión. Los alguaciles cumplen su cometido.)
EL ACUSADOR: ¿De manera que usted tacha de ladrones a los representantes del régimen soviético y al VTsIK?
el PATRIARCA: No hago más que remitirme a los cánones.
Acto seguido se discute sobre el término «profanación». En la requisa de la iglesia de San Basilio de Cesárea la montura del icono no cabía en la caja y la doblaron a puntapiés. Pero el Patriarca no estaba allí, ¿no es así?
EL ACUSADOR: ¿Entonces cómo lo sabe?
El Patriarca no da el nombre.
O sea, ¡que es mentira!
EL acusador
EL PRESIDENTE: ¡Díganos cómo se llaman quienes pisotearon la montura! (Porque sin duda dejarían una tarjeta.) ¡De lo contrario el tribunal no puede dar crédito a sus palabras!
el patriarca: No puedo dar sus nombres.
el presidente: O sea, ¡que sus acusaciones carecen de fundamento!