En segundo lugar, el decreto fue preparadomediante una purga previa de las cárceles(numerosos fusilamientos de reclusos que podrían haberse beneficiado del «decreto»). Se ha conservado en los archivos una declaración de los presos de Butyrki hecha el 5 de mayo de 1920:

«En la cárcel de Butyrki, donde estamos recluidos, después de firmado el decreto de abolición de la pena de muerte, han sido fusiladas de noche 72 personas. Ha sido una ruindad horrorosa.»

Pero en tercer lugar, y esto es lo más consolador, el decreto estuvo en vigor por corto plazo: cuatro meses (hasta que las cárceles volvieron a llenarse). Un decreto del 28 de mayo de 1920 devolvía a la Vecheká el derecho a fusilar.

La Revolución se apresuró a cambiar el nombre de las cosas para que así todo pareciera nuevo. Así, la «pena de muerte» fue rebautizada con el nombre de medida suprema,y no ya «de castigo», sino de protección social.Por los fundamentos del Derecho penal de 1924 nos enteramos de que dicha medida suprema se establece de manera transitoria hasta su total abolición por el Comité Ejecutivo Central.

Y, efectivamente, en 1927 empezaron con la abolición:la empleaban sólopara los delitos contra el Estado y el Ejército (Artículo 58 y Código Castrense), y también, cierto es, se aplicaba por bandolerismo (aunque ya se sabe la amplia interpretación política que daban al término «bandolerismo» en aquellos años, y aun ahora: desde el basmach*centroasiático hasta el guerrillero lituano de los bosques, todo nacionalista armado disconforme con el régimen central era un «bandido». ¿Cómo iban a pasarse sin ese artículo del código? Tanto el que se amotinaba en un campo penitenciario como el que participaba en una algarada urbana era un «bandido»). En el décimo aniversario de la Revolución abolieron la pena de muerte en todos los artículos del código relacionados con la protección del individuo: asesinato, pillaje, violación.

Y en el decimoquinto aniversario de la Revolución se añadió un nuevo supuesto de pena capital: la ley «siete del ocho», piedra angular del socialismo incipiente, una ley que prometía una bala a cada subdito que se apropiara de una migaja perteneciente al Estado.

Como ocurre siempre, al principio, en 1932-1933, se echó mano de esta ley con especial avidez, y con especial encono se fusiló a mucha gente. En este tiempo de paz(aún en vida de Kírov...), en diciembre de 1932, sólo contando en la lenin-gradense prisión de las Cruces, había doscientos sesentay cinco condenados que esperaban la muerte. [231] 32Es posible, pues, que en todo un año, en dicha prisión, su número pasara del millar.

¿Qué criminales eran ésos? ¿De dónde habían salido tantos conspiradores y alborotadores? Por ejemplo, se encontraban encerrados en aquella prisión seis campesinos de un koljós cercano a Tsárskoye Seló cuyo crimen había sido el siguiente: después de la siega colectiva (¡hecha con sus propios brazos!) fueron al campo e hicieron una segunda siega para sus vacas repasando al ras los terrones. ¡Ninguno de los seis koljosianos fue indultado por el VTsIK y se cumplió la sentencia!

¿Qué Saltychija,* qué repugnante y repulsivo enemigo de la liberación de los siervos habría sido capaz de matar a seis campesinos por unas briznas de heno? Con sólo que les hubiera soltado un vergajazo nos lo hubieran hecho estudiar en la escuela y habríamos maldecido su nombre. [232] 33Pero ahora, ojos que no ven, corazón que no siente. Sólo queda la esperanza de que algún día se confirme documentalmente el relato de este testigo vivo. ¡Aunque Stalin no hubiera matado a nadie hasta entonces, ni matara a nadie en adelante, sólo por estos seis campesinos de Tsárskoye Selo yo lo consideraría digno de ser descuartizado! Y aún se atreven a gritarnos: «¿Cómo osáis acusarle?», «¿Cómo osáis turbar su magno recuerdo?», «¡Stalin pertenece al movimiento comunista mundial!». Sí. Y también al Código Penal.

¿Qué más da un Lenin que un Trotski? ¿En qué es mejor uno que otro? Con ellos empezó todo.

Sin embargo, volvamos a la moderación, a la objetividad. Qué duda cabe que el VTsIK habría acabado por «abolir totalmente» la medida suprema —¿o es que acaso no lo había prometido?—, pero desgraciadamente en 1936 el Padre y Maestro lo que decidió «abolir totalmente» fue... al propio VTsIK. Y el Soviet Supremoque lo reemplazó seguía más bien los pasos de aquel que había cuando Anna Ioánnovna. Y a partir de este punto la medida suprema dejó de ser una verborreica «medida de protección» para convertirse a las claras en medida de castigo.Los fusilamientos de 1937-1938 no podría haberlos entendido ya como «protección» ni siquiera el oído de Stalin.

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