Brenda echó un vistazo.

– Ni uno -dijo Romeo-. No está Randolph, ni Henry Morrison, ni Freddy Denton o Rupe Libby, ni Georgie Frederick… Tampoco está ninguno de los nuevos. Esos críos.

– Deben de estar ocupados con… -Dejó la frase a medias.

Romeo asintió.

– Sí, claro. ¿Ocupados con qué? Tú no lo sabes y yo tampoco. Pero sea lo que sea lo que tengan entre manos, no creo que me guste. O que merezca su atención ahora mismo. Va a haber una reunión del pueblo el jueves por la noche, y como esto aún siga así, creo que debería haber cambios. -Hizo una pausa-. Quizá me meto donde no me llaman, pero creo que deberías presentarte al cargo de jefa de policía y bomberos.

Brenda lo pensó un instante, pensó en la carpeta que había encontrado con el nombre de VADER, y negó lentamente con la cabeza.

– Es demasiado pronto para tomar una decisión como esa.

– ¿Y si te presentas solo a jefa de bomberos? ¿Qué te parece? -le preguntó con un fuerte acento de Lewiston.

Brenda miró hacia las ascuas de los arbustos y a los árboles calcinados. Era una escena fea, sin duda, como la fotografía de una batalla de la Primera Guerra Mundial, pero ya no era peligroso. La gente que había acudido se había encargado de ello. El equipo. Su equipo.

Sonrió.

– Eso podría planteármelo.

<p>12</p>

La primera vez que Ginny Tomlinson apareció por el pasillo del hospital, lo hizo corriendo, en respuesta a un pitido fuerte que no presagiaba nada bueno, y Piper no pudo hablar con ella. Ni siquiera lo intentó. Había pasado suficiente tiempo en la sala de espera como para hacerse una idea de la situación: tres personas, dos enfermeros y una voluntaria adolescente llamada Gina Buffalino, a cargo de todo el hospital. Se las apañaban, pero a duras penas. Cuando Ginny regresó, caminaba lentamente. Con los hombros hundidos. Llevaba un historial médico en una mano.

– ¿Ginny? -preguntó Piper-. ¿Estás bien?

Creyó que Ginny le respondería con brusquedad, pero le ofreció una sonrisa cansada en lugar de un gruñido. Y se sentó junto a ella.

– Estoy bien. Solo es el cansancio. -Hizo una pausa-. Y que Ed Carty acaba de morir.

Piper le cogió la mano.

– Lo siento mucho.

Ginny le apretó los dedos.

– Tranquila. ¿Sabes esas cosas que dicen las mujeres sobre el momento de dar a luz? ¿Cosas como esta ha tenido un parto fácil, esta ha tenido un parto muy largo?

Piper asintió.

– Pues la muerte es igual. El señor Carty ha estado de parto durante mucho tiempo, pero ahora ya se acabó.

A Piper le pareció una idea hermosa. Podría usarla en algún sermón… Aunque supuso que la gente no querría oír un sermón sobre la muerte ese domingo. No si la Cúpula seguía allí.

Se quedaron sentadas un rato, mientras Piper intentaba hallar la mejor forma de preguntarle lo que tenía que preguntarle. Al final, no fue necesario.

– La han violado -dijo Ginny-. Seguramente más de una vez. Me daba miedo que Twitch tuviera que poner a prueba sus dotes de sutura, pero al final conseguí controlar la hemorragia con una compresa vaginal. -Hizo una pausa-. No pude contener las lágrimas. Por suerte la chica estaba ida y no se dio cuenta.

– ¿Y el bebé?

– El pequeño de dieciocho meses está bien, pero nos dio un susto. Tuvo un pequeño ataque. Seguramente se debió a la exposición al sol. Además de la deshidratación… el hambre… ya que también tiene una herida. -Ginny se tocó la frente.

Twitch bajó al vestíbulo y se sentó junto a ellas. No había rastro de su buen humor habitual.

– ¿Los hombres que la violaron también hirieron al bebé? -preguntó Piper sin perder la calma, aunque en su cabeza se abrió una pequeña fisura roja.

– ¿A Little Walter? Creo que lo único que le pasó fue que se cayó -respondió Twitch-. Sammy ha dicho algo sobre una cuna que se desmontó. No sé, no era muy coherente, pero estoy casi seguro de que fue un accidente. Por lo menos la parte que concierne al bebé.

Piper lo miró desconcertada.

– Eso es lo que me decía. Yo creía que quería beber.

– Estoy convencida de que tenía sed -terció Ginny-. Aunque tal vez también quería advertirte sobre el estado en que se encontraba Little Walter. Así es como se llama, Little es el primer nombre y Walter el segundo. Se lo pusieron por un músico de blues que tocaba la armónica, creo. Phil y ella… -Ginny hizo un gesto como si estuviera fumando un porro y tragándose el humo.

– Eh, Phil era mucho más que un fumeta -intervino Twitch-. En lo que se refería a las drogas, Phil Bushey podía hacer frente a diversas tareas.

– ¿Está muerto? -preguntó Piper.

Twitch se encogió de hombros.

– No lo he visto desde primavera. Si se ha muerto, hasta nunca.

Piper le lanzó una mirada de reproche.

Twitch agachó un poco la cabeza.

– Lo siento, reverenda. -Se volvió hacia Ginny-. ¿Hay noticias de Rusty?

– Necesitaba un descanso, así que le dije que se fuera. Pero seguro que volverá dentro de poco.

Перейти на страницу:

Поиск

Книга жанров

Похожие книги