Volvieron sobre sus pasos, pasaron otra vez por los Remolares. Sietesoles hizo mención de hablar, se retrajo, el padre se dio cuenta de su vacilación, Quieres decirme algo, Quería saber, padre Bartolomeu Lourenço, por qué Blimunda siempre come pan antes de abrir los ojos por la mañana, Has dormido con ella, Vivo allí, Repara en que estáis en pecado de concubinato, mejor sería casaros, Ella no quiere, yo no sé si querría, si un día de éstos vuelvo a mi tierra y ella prefiere quedarse en Lisboa, por qué casarse, pero mi pregunta, Por qué come Blimunda pan antes de abrir los ojos por la mañana, Sí, Si un día lo sabes, será por ella, no por mí, Pero sabe la razón, Sí, Y no me la dice, Sólo te diré que se trata de un gran misterio, volar es nada comparado con Blimunda.

Andando y conversando llegaron a las caballerizas de un acemilero, en la Puerta de Corpo Santo. El cura alquiló una mula, subió al albardón, Voy a San Sebastián da Pedreira a ver mi máquina, quieres venir conmigo, la mula puede con los dos, Iré, pero a pie, que el camino es de la infantería, Eres hombre natural, ni cascos de mula ni alas de passarola, Es así como se llama su máquina, preguntó Baltasar, y el cura respondió, Así le han llamado por desprecio.

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