- Nottingham, el teatro Barrie. York, el Phoenix. Stratford East, el Cockpit. Tú, agazapado en primera fila y mirándome con ojos de ternero degollado.

- ¿Es la misma escritura?

- La misma escritura, el mismo texto, y las mismas Flores. -Me conoces por Michel. «M» significa Michel.

Joseph abrió su elegante cartera negra y comenzó a meter rápidamente sus ropas dentro. Sin mirar a Charlie, dijo:

- Yo soy cuanto has deseado en la vida. Para realizar el trabajo, no sólo debes recordarlo, sino también creerlo, sentirlo y soñarlo. Estamos construyendo una nueva realidad, una realidad mejor.

Charlie dejó la tarjeta, y se sirvió café, haciéndolo lentamente para contradecir las prisas de Joseph. Charlie dijo:

- ¿Y quién dice que esa realidad es mejor?

- Pasaste las vacaciones en Mikonos con Alastair, pero secretamente, en el fondo de tu corazón, esperabas mi llegada, esperabas a Michel. -Joseph entró en el cuarto de baño y regresó con su neceser. Dijo-: No soy Joseph, soy Michel. Tan pronto terminaste las vacaciones te apresuraste a ir a Atenas. En el barco dijiste a tus amigos que querías estar sola durante unos días. Fue una mentira. Tenías una cita con Michel, no con Joseph. -Arrojó el neceser en la cartera y prosiguió-: Fuiste en taxi al restaurante y allí me en-contraste. A mi, a Michel. Con mi camisa de seda y mis gemelos de oro. Pedimos langosta. Te hice con unos prospectos para enseñártelos. Comimos lo que comimos, y muy excitados hablamos de dulces tonterías, como suelen hacer los enamorados secretos cuando se reúnen. -Descolgó el negro kimono que colgaba de la puerta y siguió-: Di una cuantiosa propina y me guarde la nota, como tu pudiste observar. Luego te llevé a la Acrópolis, en una excursión única, prohibida. Un taxi especial, mi taxi, nos aguardaba. Me dirigí al taxista llamándole Dimitri…

Charlie le interrumpió, diciéndole con voz átona:

- ¿Y ésta fue la única razón por la que me llevaste a la Acropolis?

- No fui yo quien te llevo allá. Fue Michel. Michel es un hombre que está orgulloso de dominar idiomas y de saber comportarse.

Le gusta lucirse, le gustan los gestos románticos, le gustan los cambios bruscos. Michel es tu mago.

- Los magos no me gustan.

- También está genuinamente interesado en la arqueología, aunque sus conocimientos son superficiales, como pudiste observar.

- En este caso, ¿quién me besó?

Plegando cuidadosamente el kimono, lo dejó en la cartera. Era el primer hombre que sabía hacer una maleta que Charlie veía en su vida.

- La principal razón práctica por la que te llevó a la Acrópolis consistió en poder hacerse cargo discretamente del Mercedes, auto-móvil que, por razones que Michel sabría, no quería meter en el centro de la ciudad, en una hora punta. Tú no te haces pregunta alguna acerca del Mercedes, sino que lo aceptas como parte del ambiente mágico que se crea cuando estas conmigo, de la misma forma que aceptas como un favor clandestino todo lo que hacemos. Lo aceptas todo. Date prisa, por favor. Tenemos que hacer un largo viaje en automóvil, y tenemos mucho que hablar.

- ¿Acerca de que? ¿Estas enamorado de mí o se trata de un juego?

Mientras esperaba que le contestara, Charlie tuvo una visión en la que Joseph se echaba físicamente a un lado, para permitir que la propia Charlie pasara junto a el, velozmente y sin riesgo, para dirigirse hacia la oscura figura de Michel.

- Tú amas a Michel y crees que Michel te ama.

- Pero ¿estoy equivocada o no?

- Michel dice que te ama y te da pruebas de ello. ¿Qué más puede hacer un hombre para convencerte, ya que, a fin de cuentas, no puedes estar en el interior de su cabeza?

Joseph inició un nuevo recorrido de la habitación, recogiendo cosas. Se detuvo ante la cartulina que acompañaba a las orquídeas. Charlie preguntó:

- ¿De quien es esta casa?

- Jamás contesta esa clase de preguntas. Mi vida es un enigma para ti. Lo fue desde el instante en que nos conocimos y sigue siéndolo. -Cogió la cartulina y la entrego a Charlie-. Consérvala en tu nueva bolsa. A partir de ahora quiero que conserves con cariño estos pequeños recuerdos de mi. ¿Ves esto?

Joseph levanto un poco la botella de vodka de la cubitera. Dijo:

- Por ser hombre, bebo más que tú, como es natural. Pero la bebida me sienta mal. El alcohol me da dolor de cabeza y, a veces, vómito. De todas formas, lo que prefiero es el vodka. -Dejó caer la botella en la cubitera. Siguió-: En cuanto a ti, pues si, de vez en cuando tomas una copa, debido a que soy hombre tolerante, pero, en términos generales, no me gusta que las mujeres beban. -Cogió un plato sucio y lo mostró a Charlie-: Soy goloso. Me gusta el chocolate, los dulces y la fruta. En especial la fruta. Las uvas, pero han de ser uvas verdes, como las de mi pueblo. ¿Y qué comió Charlie anoche?

- No comí. No, cuando ocurren cosas como las de anoche no como. Sólo me fumo mi porro de después del coito.

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