- Te ama, está enamorado también de tu talento, y ama a santa Juana. Te dice: «Para los colonialistas británicos, Juana de Arco era una delincuente, cual lo han sido todos los luchadores por la libertad. Lo fue George Washington, lo fue Mahatma Gandhi, y también lo fue Robin Hood. De la misma forma que también lo son los luchadores por la libertad de Irlanda.» Tú te das cuenta de que Michel no expresa ideas que sean exactamente nuevas, pero su apasionada voz oriental, tan rebosante de… ¿naturalidad animal, digamos?, da a las ideas que expresa cierto carácter hipnótico que te impresiona, y da nueva vida a los viejos clisés. Es algo así como volver a descubrir el amor. Michel te dice: «Para los ingleses, todo aquel que lucha contra el terror del colonialismo es un terrorista; los británicos son mis enemigos, sí, todos salvo tú. Los británicos entregaron mi patria a los sionistas, mandaron allá a los judíos de Europa con la orden de convertir el Este en Oeste. Les dijeron: "Id allá y domesticad el Oriente en nuestro beneficio, los palestinos son basura, pero serán buenos esclavos para vosotros." Los viejos colonizadores británicos estaban cansados y derrotados, por lo que nos entregaron a los nuevos colonizadores, que tenían las ansias v la brutalidad precisas para cortar el nudo gordiano. Los británicos dijeron a los judíos: "No os preocupéis por el asunto árabe, que nosotros miraremos hacia otro lado, mientras vosotros os encargáis de ellos."» Escucha. ¿Me escuchas?
Joseph, ¿acaso he dejado de escucharte siquiera un instante? Joseph prosiguió:
- Michel es un profeta para ti, esa noche. Con anterioridad, nadie había concentrado sobre ti, sola, la plena fuerza de su fanatismo. Su convicción, su entrega y su devoción resplandecen en él, mientras habla. Desde luego, desde un punto de vista teórico, esta predicando a una convencida de antemano, pero, desde un punto de vista práctico, está poniendo un corazón humano en el vago cajón de sastre de tus izquierdistas principios. Esto es algo que tu le dices en una carta escrita más tarde, prescindiendo de que sea o no sea lógico que un cajón de sastre contenga un corazón. Quieres que te sermonee, quieres que ataque tu británico sentido de culpabilidad, y es lo que Michel hace. Tu protector cinismo queda totalmente apartado. Te sientes renacida. ¡Cuán lejos está Michel de los prejuicios de la clase media, prejuicios que aún no han sido erradicados! ¡Cuán lejos se encuentra de tus simpatías occidentales, tan perezosamente adquiridas!
Joseph hizo una pausa y dijo en voz baja, como si Charlie hubiera formulado una pregunta:
- ¿Dime?
Charlie meneó negativamente la cabeza, v Joseph volvió a lanzarse, rebosando el fervor propio de su árabe personaje:
- Michel ignora totalmente que en teoría tú ya estás de su parte. Exige que te obsesiones del todo con su causa, que te conviertas de nuevo a ella. Te dice estadísticas como si tú fueras culpable de los números. Más de dos millones de árabes cristianos y musulmanes expulsados de su patria, desde 1948. Sus casas y sus pueblos fueron arrasados, y te dice los correspondientes números, sus tierras expropiadas en méritos de leyes en las que los acabe; no tuvieron ni voz ni voto, y te recita el número de
Joseph se inclinó al frente y cogió a Charlie por la muñeca:
- En Occidente no hay ni un solo liberal que dude en hablar en contra de las injusticias de Chile, Sudáfrica, Polonia, Argentina, Cambodia, Irán, Irlanda del Norte, o cualquier otro territorio que esté de moda.
La presión de la mano de Joseph sobre la muñeca de Charlie se intensificó: