Cuántas voluntades has recogido hasta hoy, Blimunda, preguntó el cura por la noche, mientras cenaban, Por lo menos treinta, dijo ella, Es poco, y la mayoría, son de hombre o de mujer, volvió a preguntar, De hombre, parece que las voluntades de mujer se resisten a separarse del cuerpo, por qué será. A esto no respondió el cura, pero Baltasar dijo, Cuando mi nube cerrada está sobre tu nube cerrada, falta a veces bien poco para que la tuya y la mía se junten, Entonces me pareces tú más vacío de voluntad que yo, respondió Blimunda, menos mal que el padre Bartolomeu Lourenço no se escandaliza con estas libres conversaciones, acaso tenga también su culpa en lo de las voluntades desfallecidas, en Holanda por donde anduvo, o aquí sin que lo sepa la Inquisición, o haciendo como que no lo sabe, por no andar la falta acompañada de pecados menos veniales.

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