Dijo Baltasar, Y la máquina de volar, cómo la haré, Como la habíamos empezado, la misma ave grande que está en mi dibujo, y éstas son las partes de que se compone, aquí tienes este otro dibujo, con las indicaciones de tamaño de las distintas piezas, y la irás construyendo de abajo arriba, como si estuvieras construyendo un barco, trenzarás el mimbre y el hierro, es como si estuvieras ligando plumas y hueso, ya te lo he dicho, vendré siempre que pueda, para comprar el hierro irás a este lugar, buscarás en los mimbrales de los alrededores el mimbre que precises, y en el matadero comprarás las pieles para los fuelles de la máquina, ya te diré cómo tienes que curtirlas y cortarlas, esos dibujos de Blimunda son buenos para fuelles de fragua, no para fuelles de volar, y aquí tienes más dinero, compra un burro, sin él no podrías transportar los materiales, y compra también unos serones grandes, pero tendrás siempre a mano hierba o paja para poder esconder lo que en ellos lleves, recordad que toda esta obra tiene que hacerse en absoluto secreto, no lo pueden saber ni parientes ni amigos, amigos, más de lo que lo somos nosotros tres no hay, y si alguien viene con preguntas, decidle que estáis guardando la quinta por orden del rey, y que ante el rey el responsable soy yo, el padre Bartolomeu Lourenço de Gusmão, De qué, preguntaron al mismo tiempo Baltasar y Blimunda, De Gusmão, fue así como pasé a llamarme, por vía de un sacerdote que me educó en Brasil, Bartolomeu Lourenço era cuanto bastaba, dijo Blimunda, no me voy a acostumbrar a llamarle Gusmão, Ni lo precisarás, para ti y para Baltasar seré siempre el mismo Bartolomeu Lourenço, pero la corte y las academias tendrán que llamarme Bartolomeu Lourenço de Gusmão, pues quien, como yo, va a ser doctor en cánones, precisa tener un nombre que corresponda a su dignidad, Adán no tuvo otro nombre, dijo Baltasar, Y Dios no tiene ninguno, respondió el cura, pero Dios, en verdad, no es nombrable, y en el paraíso no había ningún otro hombre de quien Adán hubiera de distinguirse, Y Eva no fue más que Eva, dijo Blimunda, Eva continúa siendo sólo Eva, creo que la mujer es una sola en el mundo, sólo múltiple en la apariencia, por eso no son necesarios otros nombres, y tú eres Blimunda que no necesitas el de Jesús, Soy cristiana, Quién lo duda, preguntó el padre Bartolomeu Lourenço, y terminó, Bien me entiendes, pero llamarse alguien de Jesús, creencia o nombre, no es más que viento de boca afuera, déjate ser Blimunda, no darás otra respuesta cuando seas preguntada.

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