Aquella noche Baltasar soñó que andaba arando con una yunta en lo alto de la Vela y que tras él iba Blimunda clavando en el suelo plumas de ave, después éstas empezaron a agitarse como si fueran a alzar el vuelo, capaz la tierra de ir con ellas, surgió el padre Bartolomeu Lourenço con el dibujo en la mano, indicando el error cometido, vamos a empezar de nuevo, y la tierra apareció otra vez por arar, estaba Blimunda sentada y le decía, Ven a acostarte conmigo, que ya he comido el pan. Era aún noche cerrada cuando Baltasar despertó, atrajo hacia sí el cuerpo dormido, tibia frescura enigmática, ella murmuró su nombre, él dijo el de ella, estaban acostados en la cocina, sobre dos mantas dobladas, y silenciosamente, para no despertar a los padres que dormían en el cuarto de al lado, se entregaron el uno al otro.

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