En estos primeros días ayuda Baltasar a su padre en el trabajo en el campo, en otra tierra de la que éste es aparcero, y tiene que aprenderlo todo desde el principio, cierto es que no ha olvidado los antiguos movimientos, ahora cómo los hará. Y, para prueba de que en sueños no hay firmeza, si fue capaz de arar, soñando, el alto de la Vela, le bastó mirar otra vez el arado para entender lo que vale una mano izquierda. Oficio cabal, sólo el de carretero, pero como no hay carretero sin carro y yunta de bueyes, por ahora servirán los del padre, ahora yo, ahora tú, mañana tendrás los tuyos, Y si muero pronto, tal vez ahorres el dinero que juntas para comprar yunta y carro, Padre, Dios no lo oiga. Va también Baltasar a la obra donde trabaja el cuñado, es el muro nuevo de la quinta de los vizcondes de Vila Nova da Cerveira, no confundir la geografía, que el vizcondado es de allá, pero el palacio está aquí, y si, como entonces, escribiéramos ahora bisconde y biscondado, no faltaría quien se burlara de nosotros por la vergüenza de la pronunciación norteña en tierras del sur, que ni parecemos aquel país civilizado que dio mundos nuevos al mundo viejo, cuando el mundo tiene todo él la misma edad, y si vergüenza realmente fuera, seguro que no sería mayor si le llamamos bergüenza. A este muro no podrá Baltasar añadir piedra, en definitiva mejor le hubiera sido quedarse sin una pierna, que un hombre tanto puede apoyarse en un pie como en un palo, es la primera vez que tal idea se le ocurre, pero recuerda cómo quedaría cuando estuviera acostado con Blimunda, encima de ella, y encuentra que no señor, que mejor fue quedarse sin la mano, y suerte que le acertaron en la izquierda. Álvaro Diego baja del andamio y, mientras al resguardo de una cerca come lo que Inés Antonia le lleva, dice que no ha de faltar trabajo a los albañiles cuando empiecen las obras del convento, no tendrá que salir de su tierra a buscar obras lejos de la villa, semanas y semanas fuera de casa, por muy vagabundo que por naturaleza sea el hombre, la casa, si la mujer que en ella está es querida y los hijos amados, tiene el gusto que tiene el pan, no es para todas las horas, pero se echa en falta si no se tiene todos los días.