En la madrugada siguiente, todavía de noche, Baltasar y Blimunda, sin más carga que un fardo de ropa y alguna comida en la alforja, salieron de Lisboa para Mafra.
Ha regresado el hijo pródigo, viene con mujer, y, si no llega de manos vacías, es porque una le quedó en el campo de batalla y en la otra lleva la mano de Blimunda, si viene más rico o más pobre no es cosa que se pregunte, pues todo hombre sabe lo que tiene pero no sabe lo que eso vale. Cuando Baltasar empujó la puerta, apareció la madre, Marta María es su nombre, se abrazó al hijo, lo abrazó con una fuerza que parecía de hombre y era sólo de corazón. Estaba Baltasar con su gancho puesto, y era una tristeza en el alma, una aflicción ver sobre el hombro de la mujer un hierro torcido en vez de la concha que los dedos hacen, acompañando el contorno de lo que ciñen, amparo que lo será más cuanto más se ampare. No estaba el padre en casa, andaba en el trabajo del campo, la hermana de Baltasar, única, se casó y tiene ya dos hijos, se llama Álvaro Pedreiro su marido, le pusieron el oficio en el nombre, caso no raro, que razones habría habido, y en tiempos para algunos habría sido dado, aunque sea sólo apodo, el de Sietesoles. No pasó Blimunda de entrepuertas, a la espera de su vez, y la vieja no la veía, más baja que el hijo, aparte de estar oscura la casa. Se movió Baltasar para dejar ver a Blimunda, era lo que él pensaba, pero Marta María vio primero lo que aún no había visto, tal vez sólo presentido en la fría incomodidad del hombro, hierro en vez de mano, pero distinguió aún la silueta en la puerta, pobre mujer, dividida entre el dolor que la mutilaba en aquel brazo y la inquietud de otra presencia, de mujer también, y entonces Blimunda se apartó para que cada cosa aconteciera a su tiempo y desde fuera oyó lágrimas y preguntas, Mi hijo querido, cómo fue, quién te hizo eso, el día iba oscureciendo, hasta que Baltasar salió a la puerta y llamó, Entra, se encendió en la casa una candela, Marta María aún sollozaba mansamente, Madre, ésta es mi mujer, se llama Blimunda de Jesús.