Durante muchos años, Charnovski no había tenido una sola tarde libre, tan ocupado estaba con la enseñanza y con el desarrollo de nuevas disciplinas (organización de la producción, principios científicos de la racionalización del trabajo). Desde la infancia conservo en la memoria la imagen de esos ingenieros-profesores exactamente así: asendereados cada tarde con memorias de fin de carrera, proyectos o tesis doctorales del alumnado, no volvían a casa hasta dadas las once de la noche. Y es que al principio de los planes quinquenales no eran más que treinta mil en todo el país, ¡tenían que trabajar hasta el límite!
¿Y éstos son los que habían querido provocar una crisis? ¿Los que espiaban por una propina?
La única frase honesta de todo el juicio la pronunció Ramzin: «El camino del empecimiento es ajeno a la
Durante todo el proceso, Krylenko obliga a los acusados a humillarse pidiendo excusas por ser «poco versados» en política, cuando no «analfabetos» ¡La política es algo mucho más difícil y elevado que cualquier metalurgia o construcción de turbinas! En política de nada sirve tener cabeza ni estudios. Conque dígame usted, acusado, ¿cuál fue su actitud ante la Revolución de Octubre? De escepticismo. O
Krylenko los acosa con sus preguntas teóricas, pero gracias a los lapsus simples y humanos de los acusados, que se salen de unos papeles aprendidos de memoria, vislumbramos el núcleo de la verdad, qué había ocurrido realmente , a partir de qué habían llegado a hinchar tod aquella pompa de jabón.
Lo primero que los ingenieros vieron en el golpe de Estado de Octubre fue la ruina del país. (Y, efectivamente, años y años de ruina se abatieron sobre nosotros.) Vieron también la supresión de las libertades más elementales. (Libertades que ya nunca más habrían de volver.) ¿Cómo iban a aceptar lo ingenieros la
La desmedida presión del comunismo de guerra no podía sino repugnar a los ingenieros. Un ingeniero no puede tomar parte en algo que carece de sentido, y por esta razón, hasta 1920 la mayoría de ellos estuvieron de brazos cruzados, a pesar de que ello los sumiera en una pobreza digna del hombre de las cavernas. Comenzó la NEP, y los ingenieros se pusieron de buen grado manos a la obra: entendieron la NEP como un síntoma de que el régimen había entrado en razón. Mas ¡ay!, las condiciones ya no eran las de antes: los ingenieros no sólo eran considerados una capa socialmente sospechosa, privada incluso del derecho a dar una educación a sus hijos, no sólo sus sueldos estaban muy por debajo de lo que representaba su aportación productiva, sino que se les exigían éxitos en la producción y también disciplina, al tiempo que se les privaba del derecho a hacer respetar dicha disciplina. Ahora, cualquier obrero podía no sólo incumplir las instrucciones de un ingeniero, sino también ofenderle de forma impune e incluso pegarle, y como representante de la clase dirigente tendría siempre razón
Objeta KRYLENKO: ¿Recuerda usted el proceso contra Oldenborger? (Es decir: ¿acaso no recuerda usted cómo lo defendimos?)
FEDÓTOV: Sí, para dirigir vuestra atención hacia la situación de los ingenieros, uno de ellos hubo de perder la vida.
KRYLENKO
FEDÓTOV: Murió,