Son muchos los caminos, pero a veces se repiten. Partiendo de San José de Ribamar, los novicios siguieron en dirección a Queluz, luego por Belas y Sabugo, pararon algún tiempo descansando en Morelena, restauraron como pudieron los atormentados pies en la enfermería, y luego, sufriendo al principio dolores multiplicados hasta acostumbrarse al nuevo sufrimiento, continuaron camino hacia Pêro Pinheiro, el peor tramo de todos, por estar los caminos cubiertos de esquirlas de mármol. De bajada hacia Cheleiros, vieron una cruz de madera al borde del camino, señal de que allí había muerto alguien, normalmente son asesinados, éste sería el caso, o quizá no, pero en todo caso vamos a rezar un padrenuestro por su alma, se arrodillaron frailes y novicios, rezaron a coro la oración, pobrecillos, ésta sí que es caridad suprema, rezar por quien no conocen, así de rodillas se les ven las plantas de los pies, tan castigadas, tan ensangrentadas, tan doloridas y sucias, son la parte más conmovedora de todo el cuerpo humano, si está uno de rodillas, vueltas las plantas hacia el cielo por donde nunca caminarán. Terminado el padrenuestro, bajaron al valle, atravesaron el puente, entregados de nuevo a la lectura del breviario, y no vieron a una mujer que se asomó al postigo de su casa, y no oyeron lo que dijo, Malditos sean los frailes.

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