En Dublнn, Roger alquilу una casita diminuta y vetusta en el nъmero 55 de Lower Baggot Street. Tenнa un minъsculo jardнn con geranios y hortensias que podaba y regaba temprano en las maсanas. Era un barrio tranquilo de tenderos, artesanos y comercios baratos donde los domingos las familias iban a la misa, las seсoras emperifolladas como para una fiesta y los hombres con sus trajes oscuros, las gorras puestas y los zapatos lustrados. En el pub con telaraсas de la esquina, que atendнa una cantinera enana, Roger tomaba cerveza negra con el verdulero, el sastre y el zapatero del vecindario, discutнa de la actualidad y cantaba viejas canciones. La fama que alcanzу en Inglaterra por sus campaсas contra los crнmenes en el Congo y en la Amazonia se habнa extendido a Irlanda y, pese a sus deseos de llevar una vida sencilla y anуnima, desde su llegada a Dublнn se vio solicitado por gente muy diversa —polнticos, intelectuales, periodistas y clubes y centros culturales— para dar charlas, escribir artнculos y asistir a reuniones sociales. Hasta tuvo que posar para una conocida pintora, Sarah Purser. En el retrato que le hizo, Roger aparecнa rejuvenecido y con un aire de seguridad y de triunfo en el que no se reconociу.

Una vez mбs retomу sus estudios del viejo irlandйs. La profesora, Mrs. Temple, con bastуn, anteojos y un sombrerito con velo, iba tres veces por semana a darle clases de gaйlico y le dejaba unas tareas que luego corregнa con un lбpiz rojo y calificaba con notas generalmente bajas. їPor quй tenнa tanta dificultad para aprender esa lengua de los celtas con quienes tanto querнa identificarse? El te nнa facilidad para los idiomas, habнa aprendido el francйs, el portuguйs, por lo menos tres lenguas Africanas, y era capaz de hacerse entender en espaсol e italiano. їPor quй la lengua vernбcula de la que se sentнa solidario se le escapaba de tal modo? Cada vez que, con gran esfuerzo, aprendнa algo, a los pocos dнas, a veces a las pocas horas, lo olvidaba. Desde entonces, sin decнrselo a nadie, y todavнa menos en las discusiones polнticas donde, por una cuestiуn de principio, sostenнa lo contrario, comenzу a preguntarse si era realista, si no resultaba una quimera, el sueсo de gentes como el profesor Eoin MacNeill y el poeta y pedagogo Patrick Pearse, creer que se podнa resucitar la lengua que el colonizador persiguiу y volviу clandestina, minoritaria y casi extinguiу y convertirla de nuevo en la lengua materna de los irlandeses. їEra posible que en la Irlanda futura el inglйs retrocediera y, gracias a los colegios, a los diarios, a los sermones de los pбrrocos y discursos de los polнticos, lo reemplazara la lengua de los celtas? En pъblico, Roger decнa que sн, no sуlo era posible, tambiйn necesario, para que Irlanda recuperara su autйntica personalidad. Serнa un proceso largo, de varias generaciones, pero inevitable, pues, sуlo cuando el gaйlico fuera de nuevo la lengua nacional, Irlanda serнa libre. Sin embargo, en la soledad de su escritorio de Lower Baggot Street, cuando se enfrentaba a los ejercicios de composiciуn en gaйlico que le dejaba Mrs. Temple, se decнa que aquйl era un empeсo inъtil. La realidad habнa avanzado demasiado en una direcciуn para torcerla. El inglйs habнa pasado a ser la manera de comunicarse, de hablar, de ser y de sentir de una inmensa mayorнa de irlandeses, y querer renunciar a ello era un capricho polнtico del que sуlo podнa resultar una confusiуn babйlica y convertir culturalmente a su amada Irlanda en una curiosidad arqueolуgica, incomunicada con el resto del mundo. їValнa la pena?

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