En esos dнas su amistad se estrechу mбs con dos irlandeses que habнan dedicado su vida a la defensa, el estudio y la difusiуn de la lengua de los celtas: el profesor Eoin MacNeill y Patrick Pearse. Roger llegу a sentir gran simpatнa por este cruzado radical e intransigente del gaйlico y la independencia que era Pearse. Habнa ingresado en la Liga Gaйlica en su adolescencia y se dedicaba a la literatura, al periodismo y a la enseсanza. Habнa fundado y dirigнa dos escuelas bilingьes, St. Enda's, de varones, y otra de mujeres, St. Ita's, las primeras dedicadas a reivindicar el gaйlico como la lengua nacional. Ademбs de escribir poemas y teatro, en folletos y artнculos sostenнa su tesis de que si no se recuperaba la lengua celta, la independencia serнa inъtil, pues Irlanda seguirнa siendo culturalmente una posesiуn colonial. Su intolerancia en este dominio era absoluta; habнa llegado en su juventud a llamar «traidor» a William Butler Yeats —del que mбs tarde serнa admirador sin reservas— por escribir en inglйs. Era tнmido, solterуn, de un fнsico robusto e imponente, trabajador incansable, con un pequeсo defecto en el ojo y exaltado y carismбtico orador. Cuando no se trataba del gaйlico ni de la emancipaciуn y estaba entre gente de confianza, Patrick Pearse se volvнa un hombre restallante de humor y simpatнa, locuaz y extrovertido, que sorprendнa a veces a sus amigos disfrazбndose de una vieja mendiga que pedнa limosna en el centro de Dublнn o de una damisela pizpireta que se paseaba con impudicia a las puertas de las tabernas. Pero su vida era de una sobriedad monacal. Vivнa con su madre y hermanos, no bebнa, no fumaba, no se le conocнan amo res. Su mejor amigo era su inseparable hermano Willie, escultor y profesor de arte en St. Enda's. En el frontуn de entrada de esta escuela, rodeada por las colinas arboladas de Rathfarnham, Pearse habнa grabado una frase que las sagas irlandesas atribuнan al hйroe mнtico Cuchulain: «No me importa vivir un solo dнa y una noche, si mis hazaсas son recordadas para siempre». Se decнa que era casto. Practicaba su fe catуlica con disciplina militar, al extremo de ayunar con frecuencia y llevar cilicio. En esta йpoca, en que estuvo tan metido en los trajines, intrigas y acaloradas disputas de la vida polнtica, Roger Casement se dijo mu chas veces que acaso el invencible afecto que le merecнa Patrick Pearse se debнa a que йste era uno de los muy es casos polнticos que conocнa a los que la polнtica no los habнa privado del humor y a que su acciуn cнvica era to talmente principista y desinteresada: le importaban las ideas y despreciaba el poder. Pero lo inquietaba la obsesiуn de Pearse de concebir a los patriotas irlandeses como la versiуn contemporбnea de los mбrtires primitivos: «Asн como la sangre de los mбrtires fue la semilla del cristianismo, la de los patriotas serб la semilla de nuestra libertad», escribiу en un ensayo. Una bella frase, pensaba Roger. Pero їno habнa en ella algo ominoso?
A йl, la polнtica le despertaba sentimientos contrarios. Por una parte, lo hacнa vivir con una intensidad des conocida —Ўpor fin se habнa volcado en cuerpo y alma en Irlanda!—, pero lo irritaba la sensaciуn de pйrdida de tiempo que le daban las interminables discusiones que precedнan y a veces impedнan los acuerdos y la acciуn, las intrigas, vanidades y mezquindades que se mezclaban con los ideales y las ideas en las tareas cotidianas. Habнa oнdo y leнdo que la polнtica, como todo lo que se vincula al poder, saca a veces a la luz lo mejor del ser humano —el idealismo, el heroнsmo, el sacrificio, la generosidad—, pero, tambiйn, lo peor, la crueldad, la envidia, el resentimiento, la soberbia. Comprobу que era cierto. El carecнa de ambiciones polнticas, el poder no lo tentaba. Tal vez por eso, ademбs del prestigio que arrastraba como gran luchador internacional contra los abusos de los indнgenas del Бfrica y de Amйrica del Sur, no tenнa enemigos en el movimiento nacionalista. Eso creнa, al menos, pues unos y otros le manifestaban respeto. En el otoсo de 1913, subiу a una tribuna a hacer sus primeras armas como orador polнtico.