Cuando su madre muriу, en 1873, Roger tenнa nueve aсos. Habнa aprendido a nadar y ganaba todas las carreras con niсos de su edad e incluso mayores. A diferencia de Nina, Charles y Tom, que derramaron muchas lбgrimas durante el velorio y el entierro de Anne Jephson, Roger no llorу ni una sola vez. En aquellos dнas tйtricos el hogar de los Casement se convirtiу en una capilla funeraria, llena de gente vestida de luto, que hablaba en voz baja y abrazaba al capitбn Casement y a los cuatro niсos con caras contritas, pronunciando palabras de pйsame. Durante muchos dнas no pudo decir una frase, como si se hubiera quedado mudo. Respondнa con movimientos de cabeza o ademanes a las preguntas y permanecнa serio, cabizbajo y con la mirada perdida, incluso de noche en el cuarto a oscuras, sin poder dormir. Desde entonces y por el resto de su vida, de tanto en tanto, en sus sueсos la figura de Anne Jephson vendrнa a visitarlo con aquella sonrisa invitadora, abriйndole los brazos, en los que йl iba a encogerse, sintiйndose protegido y feliz con aquellos dedos afilados en su cabeza, en su espalda, en sus mejillas, una sensaciуn que parecнa defenderlo contra las maldades del mundo.

Sus hermanos se consolaron pronto. Y Roger tambiйn, en apariencia. Porque, aunque habнa recuperado el habla, era un tema que no mencionaba jamбs. Cuando algъn familiar le recordaba a su madre, enmudecнa y permanecнa encerrado en su mutismo hasta que aquella persona cambiaba de tema. En sus desvelos, presentнa en la oscuridad, mirбndolo con tristeza, el semblante de la infortunada Anne Jephson.

Quien no se consolу ni volviу a ser el mismo fue el capitбn Roger Casement. Como no era efusivo y ni Roger ni sus hermanos lo habнan visto nunca prodigar gentilezas a su madre, los cuatro niсos se quedaron sorprendidos con el cataclismo que significу para su padre la desapariciуn de su esposa. El, tan atildado, andaba ahora vestido de cualquier manera, la barba crecida, el ceсo fruncido y una mirada de resentimiento como si sus hijos tuvieran la culpa de su viudez. Al poco tiempo de la muerte de Anne, decidiу dejar Dublнn y despachу a los cuatro niсos al Ulster, a Magherintemple House, la casa familiar, donde, a partir de entonces, el tнo abuelo paterno John Casement y su esposa Charlotte se encargarнan de la educaciуn de los hermanos. Su padre, como queriendo desentenderse de ellos, se fue a vivir a cuarenta kilуmetros de allн, en el Adair Arms Hotel de Ballymena, donde, segъn se le escapaba a veces al tнo abuelo John, el capitбn Casement, «medio loco de dolor y soledad», dedicaba sus dнas y sus noches al espiritismo, tratando de comunicarse con la muerta mediante mйdiums, naipes y bolas de cristal.

Desde entonces, Roger vio a su padre rara vez y nunca mбs le oyу volver a contar aquellas historias de la India y Afganistбn. El capitбn Roger Casement muriу de tuberculosis en 1876, tres aсos despuйs que su esposa. Roger acababa de cumplir doce aсos. En Ballymena Diocesan School, donde estuvo tres aсos, fue un estudiante distraнdo, que sacaba notas regulares, salvo en latнn, francйs e historia antigua, cursos en los que destacу. Escribнa poesнa, parecнa siempre ensimismado y devoraba libros de viajes por el Бfrica y el Extremo Oriente. Practicaba deportes, sobre todo nataciуn. Iba los fines de semana al castillo de Galgorm, de los Young, adonde lo invitaba un compaсero de clases. Pero Roger pasaba mбs tiempo que con йste con Rose Maud Young, bella, culta y escritora, que recorrнa las aldeas de pescadores y campesinos de Antrim recopilando poemas, leyendas y canciones en gaйlico. De su boca oyу por primera vez las йpicas contiendas de la mitologнa irlandesa. El castillo, de piedras negras, torreones, escudos, chimeneas y una fachada catedralicia habнa sido construido en el siglo xvii por Alexander Colville, un teуlogo de cara mal encontrada —segъn el retrato suyo del vestнbulo— que, se decнa en Ballymena, habнa hecho pacto con el diablo y su fantasma deambulaba por el lugar. Temblando, algunas noches de luna Roger se atreviу a buscarlo por los pasadizos y estancias vacнas, pero nunca lo encontrу.

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