Se habнa llevado un alto de libros, gramбticas y ensayos, recomendados por Alice, y dedicу muchas horas a leer sobre las tradiciones y leyendas irlandesas. Tratу de aprender gaйlico, primero por su cuenta, y, al comprobar que nunca lo conseguirнa, con ayuda de un profesor, con el que tomaba lecciones un par de veces por semana.
Pero, sobre todo, empezу a codearse con gentes nuevas de County Antrim que, siendo del Ulster y protestantes como йl, no eran unionistas. Por el contrario, que rнan preservar la personalidad de la antigua Irlanda, luchaban contra la anglizaciуn del paнs, defendнan la vuelta al viejo irlandйs, a las canciones y costumbres tradicionales, se oponнan al reclutamiento de irlandeses para el Ejйrcito britбnico y soсaban con una Irlanda aislada, a salvo del moderno industrialismo destructor, viviendo una existencia bucуlica y rural, emancipada del Imperio britбnico. Asн fue como Roger Casement se vinculу a la Gaelic League, que promovнa el irlandйs y la cultura de Irlanda. Su motto era Sinn Fein («Nosotros solos»). Al fundarse, en Dublнn, en 1893, su presidente Douglas Hyde recordу al auditorio en su discurso que, hasta entonces, «sуlo se habнan publicado seis libros en gaйlico». Roger Casement conociу al sucesor de Hyde, Eoin MacNeill, profesor de historia antigua y medieval de Irlanda en University College, de quien se hizo amigo. Comenzу a asistir a lecturas, conferencias, recitales, marchas, concursos escolares y erecciones de monumentos a hйroes nacionalistas que promovнa el Sinn Fein. Y empezу a escribir en sus publicaciones artнculos polнticos defendiendo la cultura irlandesa con el seudуnimo de
En una discusiуn en Magherintemple House con su tнo Roger, Casement, exaltado, afirmу una noche: «Como irlandйs que soy, odio al Imperio britбnico».
Al dнa siguiente recibiу una carta del duque de Argyll informбndole que el Gobierno de Su Majestad habнa decidido distinguirlo con la condecoraciуn Companion of St. Michael and St. George por sus excelentes servicios prestados en el Congo. Roger se excusу de asistir a la ceremonia de investidura alegando que una afecciуn a la rodilla le impedirнa arrodillarse ante el rey.
VII
—Usted me odia y no puede disimularlo —dijo Roger Casement. El
—No tengo por quй disimularlo —murmurу—. Pero usted se equivoca. No le tengo odio. Lo desprecio. Los traidores sуlo merecen eso.
Iban caminando por el corredor de ladrillos tiznados de la prisiуn hacia el locutorio, donde esperaba al reo el capellбn catуlico, el padre Carey. Por las enreja das ventanillas Casement divisaba unos manchones de nubes infladas y oscuras. їEstarнa lloviendo, allб afuera, sobre Caledonian Road y ese Romбn Way por el que siglos atrбs debieron desfilar por estos bosques llenos de osos los primeros legionarios romanos? Imaginу los tenderetes y puestos del vecino mercado, en medio del gran parque de Islington, empapados y remecidos por la tormenta. Sintiу un ramalazo de envidia pensando en la gente que compraba y vendнa protegida por impermeables y paraguas.
—Usted lo tuvo todo —rezongу a su espalda el
Hizo una pausa y a Roger le pareciу que el
—Cada vez que pienso en mi pobre hijo muerto allб, en las trincheras, me digo que usted es uno de sus asesinos, seсor Casement.
—Siento mucho que perdiera usted un hijo —replicу Roger, sin volverse—. Sй que no me creerб, pero yo no he matado a nadie todavнa.
—Ya no tendrб tiempo de hacerlo —sentenciу el
Habнan llegado a la puerta del locutorio. El
—Hice la averiguaciуn y ya tengo la respuesta —le anunciу, sonriendo—. Su recuerdo era exacto. En efecto, fue bautizado usted de niсo en la parroquia de Rhyl, allб en Gales. Figura en el libro de registros. Estuvieron presentes su madre y dos tнas maternas suyas. No necesita ser recibido de nuevo en la Iglesia catуlica. Siempre estuvo en ella.