Pero el elogio que conmoviу mбs a Roger fue el artнculo que escribiу su amigo y aliado de campaсa contra el rey de los belgas Leopoldo II, Edmund D. Morel, en el Daily News. Comentando el Libro Azul decнa de Roger Casement que «nunca habнa visto tanto magnetismo en un ser humano como en йl». Siempre alйrgico a la exhibiciуn pъblica, Roger no gozaba en absoluto con esta nueva oleada de popularidad. Mбs bien, se sentнa incуmodo y procuraba rehuirla. Pero era difнcil porque el escбndalo que causу el
El encargado de Negocios de Gran Bretaсa en el Perъ, Des Graz, informу sobre el revuelo que habнan causado en Lima las acusaciones del Libro Azul El Gobierno peruano, temiendo un boicot econуmico contra йl de los paнses occidentales, anunciу la puesta en prбctica inmediata de las reformas y el envнo de fuerzas militares y policiales al Putumayo. Pero Des Graz aсadнa que probablemente tampoco esta vez el anuncio serнa efectivo pues habнa sectores gubernamentales que presentaban los hechos consignados en el
El ambiente de simpatнa y solidaridad con los indнgenas de la Amazonia que el Libro Azul despertу en la opiniуn pъblica hizo que el proyecto de abrir una misiуn catуlica en el Putumayo recibiera muchos apoyos econуmicos. La Iglesia anglicana puso algunos reparos, pero terminу dejбndose convencer por los argumentos de Roger luego de incontables encuentros, citas, cartas, diбlogos: que, tratбndose de un paнs donde la Iglesia catуlica estaba tan enraizada, una misiуn protestante despertarнa suspicacias y la Peruvian Amazon Company se encargarнa de des prestigiarla presentбndola como punta de lanza de las apetencias colonizadoras de la Corona.
Roger tuvo en Irlanda e Inglaterra reuniones con jesuitas y franciscanos, dos уrdenes por las que siempre sintiу simpatнa. Habнa leнdo, desde que estaba en el Congo, los esfuerzos que hizo en el pasado la Compaснa de Jesъs en Paraguay y Brasil para organizar a los indнgenas, catequizarlos y reunirlos en comunidades donde, a la vez que mantenнan sus tradiciones de trabajo en comъn, practicaban un cristianismo elemental, lo que habнa elevado sus niveles de vida y los habнa librado de la explotaciуn y el exterminio. Por eso, Portugal destruyу las misiones jesuitas e intrigу hasta convencer a Espaсa y al Vaticano de que la Compaснa de Jesъs se habнa convertido en un Estado dentro del Estado y era un peligro para la autoridad papal y la soberanнa imperial espaсola. Sin embargo, los jesuitas no recibieron el proyecto de una misiуn amazуnica con mucho calor. En cambio, los franciscanos lo adoptaron con entusiasmo.
Asн fue como Roger Casement conociу la labor que hacнan en los barrios mбs pobres de Dublнn los curas obre ros franciscanos. Trabajaban en las fбbricas y talleres y vivнan las mismas estrecheces y privaciones que los trabajadores. Conversando con ellos, viendo la devociуn con que desempeсaban su ministerio a la vez que compartнan la suerte de los desheredados, Roger pensу que nadie estaba mejor preparado que estos religiosos para el desafнo que era instalar una misiуn en La Chorrera y El Encanto.
Alice Stopford Green, con quien Roger fue a celebrar en estado de euforia la partida hacia la Amazonia peruana de los primeros cuatro franciscanos irlandeses, le pronosticу:
—їEstбs seguro que todavнa eres miembro de la Iglesia anglicana, Roger? Aunque quizбs no te des cuenta, estбs en el camino sin retorno de una conversiуn papista.
Entre los habituales participantes de las tertulias de Alice, en la nutrida biblioteca de su casa de Grosvenor Road, habнa nacionalistas irlandeses que eran anglicanos, presbiterianos y catуlicos. Roger nunca habнa advertido entre ellos roces ni disputas. Despuйs de aquella observaciуn de Alice, muchas veces se preguntу en aquellos dнas si su acercamiento al catolicismo era una estricta disposiciуn espiritual y religiosa o, mбs bien, polнtica, una manera de comprometerse aъn mбs con la opciуn nacionalista ya que la inmensa mayorнa de los independentistas de Ir landa eran catуlicos.