Para escapar de algъn modo del acoso de que era objeto como autor del Blue Book, pidiу unos dнas mбs de permiso en el Ministerio y fue a pasarlos en Alemania. Berlнn le causу una impresiуn extraordinaria. La sociedad ale mana, bajo el Kбiser, le pareciу un modelo de modernidad, desarrollo econуmico, orden y eficiencia. Aunque corta, esta visita sirviу para que una vaga idea que le daba vueltas des de hacнa algъn tiempo, se concretara y se convirtiera desde entonces en uno de los vйrtices de su acciуn polнtica. Para conquistar su libertad, Irlanda no podнa contar con la comprensiуn y menos la benevolencia del Imperio britбnico. Lo comprobaba en estos dнas. La mera posibilidad de que el Parlamento inglйs fuera a discutir de nuevo el proyecto de ley para conceder a Irlanda la Autonomнa (Home Rule), que Roger y sus amigos radicales consideraban una concesiуn formal insuficiente, habнa provocado en Inglaterra un rechazo patriotero y furibundo no sуlo de los conservadores, tambiйn de amplios sectores liberales y progresistas, incluso de sindicatos obreros y gremios de artesanos. En Irlanda, la perspectiva de que la isla tuviera autonomнa administrativa y un Parlamento propio movilizу a los unionistas del Ulster de manera incandescente. Habнa mнtines, se estaba formando el ejйrcito de Voluntarios, se hacнan colectas pъblicas para comprar armas y decenas de miles de personas suscribieron un Pacto en el que los irlandeses del Norte proclamaban que no acatarнan el Home Rule si se aprobaba y que defenderнan la permanencia de Irlanda en el Imperio con sus armas y sus vidas. En estas circunstancias, pensу Roger, los independentistas debнan buscar la solidaridad de Alemania. Los enemigos de nuestros enemigos son nuestros amigos y Alemania era el rival mбs caracterizado de Inglaterra. En caso de guerra, una derrota militar de Gran Bretaсa abrirнa una posibilidad ъnica para Irlanda de emanciparse. En esos dнas, Roger se repitiу muchas veces el viejo refrбn nacionalista: «Las desgracias de Inglaterra son las alegrнas de Irlanda».

Pero, mientras llegaba a estas conclusiones polнticas que sуlo compartнa con sus amigos nacionalistas en sus viajes a Irlanda, o, en Londres, en casa de Alice Stopford Green, era Inglaterra la que le demostraba cariсo y admiraciуn por lo que habнa hecho. Recordarlo le provocaba malestar.

En todo ese tiempo, pese a los esfuerzos desespera dos de la Peruvian Amazon Company para evitarlo, cada dнa fue mбs evidente que la suerte de la empresa de Julio C. Arana estaba amenazada. Su desprestigio se acentuу por un escбndalo que se produjo cuando Horace Thorogood, un periodista de The Morning Leader que fue a las oficinas centrales en la City a tratar de entrevistar a los directivos, recibiу de uno de ellos, el seсor Abel Larco, cuсado de Julio C. Arana, un sobre con dinero. El periodista preguntу quй significaba este gesto. Larco le respondiу que la Compaснa se mostraba siempre generosa con sus amigos. El reportero, indignado, devolviу el dinero con que pretendнan sobornarlo, denunciу lo ocurrido en su periуdico y la Peruvian Amazon Company tuvo que pedir excusas pъblicas, diciendo que se trataba de un malentendido y que los responsa bles del intento de soborno serнan despedidos.

Las acciones de la empresa de Julio C. Arana empezaron a caer en la Bolsa de Londres. Y, aunque ello se debнa en parte a la competencia que ahora hacнan al caucho amazуnico las flamantes exportaciones de caucho procedente de las colonias britбnicas del Asia —Singapur, Malasia, Java, Sumatra y Ceilбn—, sembrado allб con retoсos sacados de la Amazonia en una audaz operaciуn de con trabando por el cientнfico y aventurero inglйs Henry Alexander Wickham, el hecho neurбlgico del derrumbe de la Peruvian Amazon Company fue la mala imagen que adquiriу ante la opiniуn pъblica y los medios financieros a raнz de la publicaciуn del Libro Azul. El Lloyd's le cortу el crйdito. En toda Europa y Estados Unidos muchos bancos siguieron este ejemplo. El boicot al jebe de la Peruvian Amazon Company promovido por la Sociedad contra la Esclavitud y otras organizaciones privу a la Compaснa de muchos clientes y asociados.

El puntillazo contra el imperio de Julio C. Arana lo dio la instalaciуn, en la Cбmara de los Comunes, el 14 de marzo de 1912, de un comitй especial para investigar la responsabilidad de la Peruvian Amazon Company en las atrocidades del Putumayo. Conformado por quince miembros, presidido por un prestigioso parlamentario, Charles Roberts, sesionу quince meses. En treinta y seis sesiones, veintisiete testigos fueron interrogados en audiencias pъblicas llenas de periodistas, polнticos, miembros de sociedades laicas y religiosas, entre ellas la Sociedad contra la Esclavitud y su presidente, el misionero John Harris. Diarios y revistas informaron con profusiуn sobre las reuniones y hubo abundantes artнculos, caricaturas, chismes y chascarrillos comentбndolas.

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