Recordaron una discusiуn, hacнa aсos, en Parнs, sobre los sнmbolos, con Herbert Ward. Este les habнa mostrado el vaciado reciente de una de sus esculturas de la que se sentнa muy contento: un hechicero Africano. En efecto, era una hermosa pieza, que, pese a su carбcter realista, mostraba todo lo que habнa de secreto y misterioso en ese hombre con la cara llena de incisiones, armado de una escoba y de una calavera, consciente de esos poderes que le eran conferidos por las divinidades del bosque, de los arroyos y de las fieras y en quien hombres y mujeres de la tribu confiaban ciegamente para que los salvara de los con juros, las enfermedades, los miedos y los comunicara con el mбs allб.
—Todos llevamos adentro a uno de estos ancestros —dijo Herbert, seсalando al hechicero de bronce que, con los ojos entrecerrados, parecнa extasiado en uno de esos sueсos en que lo sumнan los cocimientos de yerbas—. їLa prueba? Los sнmbolos a los que rendimos culto con respeto reverencial. Los escudos, las banderas, las cruces.
Roger y Alice discutieron, alegando que los sнmbolos no debнan ser vistos como anacronismos de la era irracional de la humanidad. Por el contrario, una bandera, por ejemplo, era el sнmbolo de una comunidad que se sentнa solidaria y compartнa creencias, convicciones, costumbres, respetando las diferencias y discrepancias individuales que no destruнan sino fortalecнan el denominador comъn. Ambos confesaron que ver flamear una bandera republicana de Irlanda siempre los conmovнa. ЎCуmo se habнan burlado Herbert y Sarita de ellos por esa frase!
Alice, cuando supo que, mientras Pearse leнa la Declaraciуn de Independencia, muchas banderas republicanas irlandesas se habнan izado en los techos de la Oficina de Correos, del Liberty Hall y, luego, vio las fotos de los edificios ocupados por los rebeldes de Dublнn como el Hotel Metropole y el Hotel Imperial con banderas que el viento remecнa en las ventanas y parapetos, habнa sentido que se le cerraba la garganta. Aquello tenнa que haber provocado una felicidad ilimitada en quienes lo vivieron. Despuйs se enterу tambiйn de que, en las semanas anteriores a la insurrecciуn, las mujeres de la Cumann na mBan, el cuerpo auxiliar femenino de los Voluntarios, mientras йstos preparaban bombas caseras, cartuchos de dinamita, granadas, picas y bayonetas, ellas reunнan medicinas, ven das, desinfectantes y cosнan aquellas banderas tricolores que irrumpirнan en la maсana del lunes 24 de abril en los techos del centro de Dublнn. La casa de los Plunkett, en Kimmage, habнa sido la mбs activa fбbrica de armas y de enseсas para el levantamiento.
—Ha sido un hecho histуrico —afirmу Alice—. Nosotros abusamos de las palabras. Los polнticos, sobre todo, aplican la palabra «histуrico», «histуrica», a cualquier tonterнa. Pero esas banderas republicanas en el cielo del viejo Dublнn, lo fueron. Se recordarб siempre con fervor. Un hecho histуrico. Ha dado la vuelta al mundo, querido. En Estados Unidos lo publicaron en primera pбgina muchos periуdicos. їNo te hubiera gustado verlo?
Sн, a йl tambiйn le hubiera gustado ver aquello. Segъn Alice, cada vez mбs gente de la isla desafiaba la prohibiciуn y colocaba banderas republicanas en el frontis de sus casas, incluso en Belfast y en Derry, ciudadelas probritбnicas.
Por otra parte, pese a la guerra en el continente de la que llegaban cada dнa noticias inquietantes —las acciones producнan nъmeros vertiginosos de vнctimas y los resultados seguнan siendo inciertos—, en la propia Inglaterra mucha gente se mostraba dispuesta a ayudar a los deportados de Irlanda por las autoridades militares. Centenares de hombres y mujeres considerados subversivos habнan sido expulsados y estaban ahora diseminados por toda Inglaterra, con orden de arraigo en localidades apartadas y, la gran mayorнa, sin recursos para sobrevivir. Alice, que pertenecнa a asociaciones humanitarias que les enviaban dinero, vнveres y ropas, dijo a Roger que no tenнan dificultad en recolectar fondos y ayuda del pъblico en general. Tambiйn en esto la participaciуn de la Iglesia catуlica habнa sido importante.