Aceptу, pero demorу la partida por un proyecto que lo ilusionaba: una gran celebraciуn el 23 de abril de 1914 de los novecientos aсos de la batalla de Clontarf, en la que los irlandeses al mando de Brian Boru derrotaron a los ingleses. MacNeill y Pearse lo apoyaban, pero los demбs dirigentes veнan en aquella iniciativa una pйrdida de tiempo: їpara quй derrochar energнas en una operaciуn de arqueologнa histуrica cuando lo importante era la actualidad? No habнa tiempo para distracciones. El proyecto no llegу a concretarse ni tampoco otra iniciativa de Roger, una campaсa de firmas pidiendo que Irlanda participara en los Juegos Olнmpicos con un equipo propio de atletas.

Mientras preparaba el viaje, siguiу hablando en los mнtines, casi siempre junto a MacNeill y Pearse, y, a veces, Thomas MacDonagh. Lo hizo en Cork, Galway, Kilkenny. El dнa de San Patricio subiу a la tribuna en Limerick, la manifestaciуn mбs grande que le tocу ver en su vida. La situaciуn empeoraba dнa a dнa. Los unionistas del Ulster, armados hasta los dientes, hacнan desfiles y maniobras militares sin disimulo, al extremo de que el Gobierno britбnico debiу hacer un gesto, enviando mбs soldados y marinos al Norte de Irlanda. Entonces, ocurriу el Motнn de Curragh, un episodio que tendrнa gran efecto en las ideas polнticas de Roger. En plena movilizaciуn de los soldados y marinos britбnicos para frenar una posible acciуn arma da de los ultras del Ulster, el general sir Arthur Paget, comandante en jefe de Irlanda, hizo saber al Gobierno inglйs que un buen nъmero de oficiales britбnicos de las Fuerzas Militares de Curragh le habнan hecho saber que si les ordenaba atacar a los Ulster Volunteers de Edward Carson pedirнan su baja. El Gobierno inglйs cediу al chantaje y ninguno de aquellos oficiales fue sancionado.

Este suceso apuntalу el convencimiento de Roger: el Home Rule nunca serнa realidad porque, pese a todas sus promesas, el Gobierno inglйs, fuera de conservadores o de liberales, nunca lo aceptarнa. John Redmond y los irlandeses que creнan en la Autonomнa se verнan frustrados una y otra vez. Esta no era la soluciуn para Irlanda. Lo era la independencia, pura y simplemente, y ella no serнa jamбs concedida por las buenas. Deberнa ser arrancada mediante una acciуn polнtica y militar, a costa de grandes sacrificios y heroнsmos, como querнan Pearse y Plunkett. Asн habнan conseguido su emancipaciуn todos los pueblos libres de la Tierra.

En abril de 1914, llegу a Irlanda el periodista alemбn Oskar Schweriner. Querнa escribir unas crуnicas sobre los pobres de Connemara. Como Roger habнa estado tan activo ayudando a los poblados cuando la epidemia de tifus, lo buscу. Viajaron juntos al lugar, recorrieron las aldeas de pescadores, las escuelas y dispensarios que comenzaban a funcionar. Roger tradujo luego los artнculos de Schweriner para The Irish Independent. En las conversaciones con el periodista alemбn, favorable a las tesis nacionalistas, Roger reafirmу la idea que habнa tenido en su viaje a Berlнn de vincular la lucha por la emancipaciуn de Irlanda a Alemania si estallaba un conflicto bйlico entre este paнs y Gran Bretaсa. Con este poderoso aliado, habrнa mбs posibilidades de obtener de Inglaterra lo que Irlanda con sus escasos medios —un pigmeo contra un gigante— no alcanzarнa nunca. Entre los Voluntarios la idea fue bien recibida. No era inйdita, pero la inminencia de una guerra le daba nueva vigencia.

En estas circunstancias se supo que los Ulster Volunteers de Edward Carson habнan conseguido introducir a ocultas en el Ulster, por el puerto de Larne, 216 toneladas de armas. Sumadas a las que tenнan, esta remesa daba a las milicias unionistas una fuerza muy superior a la de los Voluntarios nacionalistas. Roger tuvo que apresurar su partida a los Estados Unidos.

Lo hizo, pero antes debiу acompaсar a Eoin MacNeill a Londres, a entrevistarse con John Redmond, el lнder del Irish Parliamentary Party. Pese a todos los reveses, seguнa convencido de que la Autonomнa terminarнa por aprobarse. Ante ellos defendiу la buena fe del Gobierno liberal britбnico. Era un hombre grueso y dinбmico, que hablaba muy rбpido, ametrallando las palabras. La absoluta seguridad en sн mismo que mostraba, contribuyу a aumentar la antipatнa que ya inspiraba a Roger Casement. їPor quй era tan popular en Irlanda? Su tesis de que la Autonomнa se debнa obtener en la colaboraciуn y la amistad con Inglaterra gozaba de apoyo mayoritario entre los irlandeses. Pero Roger estaba seguro de que esta confianza popular en el lнder del Irish Parliamentary Party se irнa eclipsando a medida que la opiniуn pъblica viera que el Home Rule era un espejismo del que se valнa el Gobierno imperial para tener engaсados a los irlandeses, desmovilizбndolos y dividiйndolos.

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