A fines de agosto se habнa trasladado al Ulster de su niсez y juventud, para tratar de agrupar a los irlandeses protestantes opuestos al extremismo probritбnico de Edward Carson y sus seguidores, que, en su campaсa contra el Home Rule, entrenaban a su fuerza militar a ojos vista de las autoridades. El comitй que Roger ayudу a formar, llamado Ballymoney, convocу una manifestaciуn en el Town Hall de Belfast. Se acordу que йl fuera uno de los oradores junto con Alice Stopford Green, el capitбn Jack White, Alex Wilson y un joven activista apellidado Dinsmore. El primer discurso pъblico de su vida lo pronunciу un atardecer lluvioso del 24 de octubre de 1913 en una sala del Ayuntamiento de Belfast, ante quinientas personas. Muy nervioso, la vнspera, escribiу su discurso y lo memorizу. Tenнa la sensaciуn de que, al subirse a aquella tribuna, darнa un paso irreversible, que a partir de ahora no habrнa marcha atrбs en la ruta que emprendнa. En el futuro su vida estarнa con sagrada a una tarea que, dadas las circunstancias, acaso lo harнa correr tantos riesgos como los que enfrentу en las sel vas Africanas y sudamericanas. Su discurso, que versу todo йl en negar que la divisiуn de los irlandeses fuera a la vez religiosa y polнtica (catуlicos autonomistas y protestantes unionistas) y en un llamado a la «uniуn de la diversidad de credos e ideales de todos los irlandeses», fue muy aplaudido. Despuйs del acto, Alice Stopford Green, mientras lo abrazaba, le susurrу al oнdo: «Dйjame hacer de profetisa. Te auguro un gran futuro polнtico».

Los ocho meses siguientes, Roger tuvo la sensaciуn de que no hacнa otra cosa que subir y bajar de los estrados pronunciando arengas. Sуlo al principio las leyу, luego improvisaba a partir de una pequeсa guнa. Recorriу Irlanda en todas direcciones, asistiу a reuniones, encuentros, discusiones, mesas redondas, a veces pъblicas, a veces secretas, discutiendo, alegando, proponiendo, refutando, a lo largo de horas y horas, renunciando para ello a menudo a las comidas y al sueсo. Esta entrega total a la acciуn polнtica a veces lo entusiasmaba y, a veces, le producнa un abatimiento pro fundo. En los momentos de desбnimo volvнan a molestarlo los dolores en la cadera y en la espalda.

En esos meses de finales de 1913 y comienzos de 1914 la tensiуn polнtica siguiу creciendo en Irlanda. La di visiуn entre unionistas del Ulster y los autonomistas e independentistas se exacerbу de tal manera que parecнa el preludio de una guerra civil. En noviembre de 1913, en respuesta a la formaciуn de los Voluntarios del Ulster de Edward Carson, se estableciу el Irish Citizen Army, cuyo inspirador principal, James Connolly, era dirigente sindical y lнder obrero. Se trataba de una formaciуn militar y su razуn de ser pъblica era defender a los trabajadores contra las agresiones de los patronos y las autoridades. Su primer comandante, el capitбn Jack White, habнa servido con mйritos en el Ejйrcito britбnico antes de convertirse al nacionalismo irlandйs. En el acto de fundaciуn se leyу un texto de adhesiуn de Roger, a quien en esos dнas sus amigos polнticos habнan enviado a Londres a recolectar ayuda econуmica para el movimiento nacionalista.

Casi al mismo tiempo que el Irish Citizen Army, surgieron, por iniciativa del profesor Eoin MacNeill, a quien Roger Casement secundу, los Irish Volunteers. La organizaciуn contу desde el primer momento con el apoyo del clandestino Irish Republican Brotherhood, milicia que pe dнa la independencia para Irlanda y que dirigнa, desde el benigno estanquillo de tabaco que le servнa de tapadera, Tom Clarke, personaje legendario en los cenбculos nacionalistas. Habнa pasado quince aсos en las cбrceles britбnicas acusado de acciones terroristas con dinamita. Luego partiу al exilio, a los Estados Unidos. Desde allн fue enviado por los dirigentes del Clan na Gael (rama estadounidense del Irish Republican Brotherhood) a Dublнn para que, poniendo en acciуn su genio organizador, montara una red clandestina. Lo habнa hecho: a sus cincuenta y dos aсos, se mantenнa sano, incansable y estricto. Su verdadera identidad no habнa sido detectada por el espionaje britбnico. Ambas organizaciones trabajarнan en estrecha, aunque no siempre fбcil, colaboraciуn y muchos adherentes lo serнan a las dos a la vez. Tambiйn se adhirieron a los Voluntarios miembros de la Liga Gaйlica, militantes del Sinn Fein, que daba sus primeros pasos bajo la direcciуn de Arthur Griffith, afiliados de la Antigua Orden de los Hibernios y millares de independientes.

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