Cuando, en agosto de 1914, estallу el conflicto mundial —el dнa 4 Gran Bretaсa declarу la guerra a Alemania—, Casement, Devoy, Joseph McGarrity y John Keating, el cнrculo mбs estrecho de dirigentes del Clan na Gael, habнan decidido ya que Roger partiera a Alemania. Irнa como representante de los independentistas partidarios de establecer una alianza estratйgica, en la que el Gobierno del Kбiser prestarнa ayuda polнtica y militar a los Voluntarios y йstos harнan campaсa contra el enrolamiento de irlandeses en el Ejйrcito britбnico que defendнan tanto los unionistas del Ulster como los seguidores de John Redmond. Este proyecto fue consultado con un pequeсo nъmero de dirigentes de los Volunteers, como Patrick Pear se y Eoin MacNeill, quienes lo aprobaron sin reservas. La embajada alemana en Washington, con la que el Clan na Gael tenнa vнnculos, colaborу con los planes. El agregado militar alemбn, capitбn Franz von Papen, vino a New York y se entrevistу dos veces con Roger. Se mostrу entusiasmado con el acercamiento entre el Clan na Gael, el IRB irlandйs y el Gobierno alemбn. Luego de consultar con Berlнn, les hizo saber que Roger Casement serнa bienvenido en Alemania.

Roger esperaba la guerra, como casi todo el mundo, y apenas la amenaza se hizo realidad, se entregу a la acciуn con la enorme energнa de que era capaz. Su posiciуn favorable al Reich se cargу de una virulencia antibritбnica que sorprendнa a sus propios compaсeros del Clan na Gael, pese a que muchos de ellos apostaban tambiйn por una victoria alemana. Tuvo una violenta discusiуn con John Quinn, quien lo habнa invitado a pasar unos dнas en su lujosa residencia, por afirmar que esta guerra era una conjura del resentimiento y la envidia de un paнs en decadencia como Inglaterra frente a una potencia pujante, en pleno desarrollo industrial y econуmico, con una demografнa creciente. Alemania representaba el futuro por no tener lastres coloniales, en tanto que Inglaterra, encarnaciуn misma de un pasado imperial, estaba condenada a extinguirse.

En agosto, septiembre y octubre de 1914, Roger, como en sus mejores йpocas, trabajу dнa y noche, escribiendo artнculos y cartas, pronunciando charlas y discursos en los que, con insistencia maniбtica, acusaba a Inglaterra de ser causante de esta catбstrofe europea y urgнa a los irlandeses a no ceder a los cantos de sirena de John Redmond, que hacнa campaсa para que se enrolaran. El Gobierno liberal inglйs hizo aprobar la Autonomнa en el Par lamento, pero suspendiу su vigencia hasta el fin de la guerra. La divisiуn de los Voluntarios fue inevitable. La organizaciуn habнa crecido de manera extraordinaria y Redmond y el Irish Parliamentary Party eran largamente mayoritarios. Mбs de ciento cincuenta mil Voluntarios lo siguieron, en tanto que apenas once mil continuaron con Eoin MacNeill y Patrick Pearse. Nada de esto amainу el fervor progermano de Roger Casement quien, en todos los mнtines en Estados Unidos, seguнa presentando a la Alemania del Kбiser como la vнctima en esta guerra y la mejor defensora de la civilizaciуn occidental. «No es el amor a Alemania lo que habla por tu boca sino el odio a Inglaterra», le dijo John Quinn en aquella discusiуn.

En septiembre de 1914 saliу, en Filadelfia, un pequeсo libro de Roger Casement, Irlanda, Alemania y la libertad de los mares: un posible resultado de la guerra de 1914, que reunнa sus ensayos y artнculos favorables a Alemania. El libro se reeditarнa luego en Berlнn con el tнtulo de El crimen contra Europa.

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