Pero lo peor —Roger volviу a sentir aquel estrujуn en el estуmago— vino despuйs, al final de los largos interrogatorios en Scotland Yard, cuando creнa que Eivind/ Lucifer no volverнa a infiltrarse en esos diбlogos. ЎEl golpe final! El nombre de Roger Casement estaba en todos los periуdicos de Europa y del mundo —un diplomбtico britбnico ennoblecido y condecorado por la Corona iba a ser juzgado por traidor a la patria— y la noticia de su inminente proceso se anunciaba por doquier. Entonces, en el consulado britбnico de Filadelfia se presentу Eivind Adler Christensen proponiendo, por intermedio del cуnsul, viajar a Inglaterra para testimoniar contra Casement, siempre y cuando el Gobierno inglйs corriera con todos sus gastos de viaje y estadнa «y recibiera una remuneraciуn aceptable». Roger no dudу un segundo de que aquel informe del cуnsul britбnico de Filadelfia que le mostraron Reginald Hall y Basil Thomson fuera autйntico. Por fortuna, la rubicunda cara del Luzbel escandinavo no llegу a comparecer en el banquillo de los testigos durante los cuatro dнas del proceso en Oнd Bailey. Porque al verlo tal vez Roger no hubiera podido aguantar la rabia y las ganas de apretarle el pescuezo.

їEra йsa la cara, la mente, el retorcimiento viperino del pecado original? En una de sus conversaciones con Edmund D. Morel, cuando ambos se preguntaban cуmo era posible que gentes que habнan recibido una educaciуn cristiana, cultas y civilizadas, perpetraran y fueran cуmplices de esos crнmenes espantosos que ambos habнan documentado en el Congo, Roger dijo: «Cuando se agotan las explicaciones histуricas, sociolуgicas, psicolуgicas, culturales, queda todavнa un vasto campo en la tiniebla para llegar a la raнz de la maldad de los seres humanos, Bull dog. Si lo quieres entender, hay un solo camino: dejar de razonar y acudir a la religiуn: eso es el pecado original». «Esa explicaciуn no explica nada, Tiger». Discutieron mucho rato, sin llegar a conclusiуn alguna. Morel afirmaba: «Si la razуn ъltima de la maldad es el pecado original, entonces no hay soluciуn. Si los hombres estamos hechos para el mal y lo llevamos en el alma їpor quй luchar entonces para poner remedio a lo que es irremediable?».

No habнa que caer en el pesimismo, el Bulldog tenнa razуn. No todos los seres humanos eran Eivind Adler Christensen. Habнa otros, nobles, idealistas, buenos y generosos, como el capitбn Robert Monteith y el propio Morel. Roger se entristeciу. El Bulldog no habнa firmado ninguna de las peticiones a su favor. Sin duda, desaprobaba que su amigo (їex amigo, ahora, como Herbert Ward?) hubiera tomado partido por Alemania. Aunque estaba contra la guerra y hacнa campaсa pacifista y habнa sido enjuiciado por ello, sin duda Morel no le perdonaba su adhesiуn al Kбiser. Acaso lo consideraba tambiйn un traidor. Como Conrad.

Roger suspirу. Habнa perdido muchos amigos admirables y queridos, como esos dos. ЎCuбntos mбs le habrнan vuelto la espalda! Pero, pese a todo ello, no habнa cambiado de manera de pensar. No, no se habнa equivocado. Seguнa creyendo que, en este conflicto, si Alemania ganaba, Irlanda estarнa mбs cerca de la independencia.

Y mбs lejos si la victoria favorecнa a Inglaterra. El habнa hecho lo que hizo, no por Alemania, sino por Irlanda. їNo podнan entenderlo hombres tan lъcidos e inteligentes como Ward, Conrad y Morel?

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