El patriotismo cegaba la lucidez. Alice habнa hecho esta afirmaciуn en un reсido debate, en una de esas veladas en su casa de Grosvenor Road que Roger recordaba siempre con tanta nostalgia. їQuй habнa dicho exactamente la historiadora? «No debemos dejar que el patriotismo nos arrebate la lucidez, la razуn, la inteligencia». Algo asн. Pero, entonces, recordу el picotazo irуnico que habнa lanzado George Bernard Shaw a todos los nacionalistas irlandeses presentes: «Son cosas irreconciliables, Alice. No se engaсe: el patriotismo es una religiуn, estб reсido con la lucidez. Es puro oscurantismo, un acto de fe». Lo dijo con esa ironнa burlona que ponнa siempre incуmodos a sus interlocutores, porque todos intuнan que, debajo de lo que el dramaturgo decнa de manera bonachona, habнa siempre una intenciуn demoledora. «Acto de fe», en boca de ese escйptico e incrйdulo, querнa decir «supersticiуn, supercherнa» o cosas peores todavнa. Sin embargo, ese hombre que no creнa en nada y despotricaba contra todo era un gran escritor y habнa prestigiado las letras de Irlanda mбs que ningъn otro de su generaciуn. їCуmo se podнa construir una gran obra sin ser un patriota, sin sentir esa profunda consanguinidad con la tierra de los antepasados, sin amar y emocionarse con el antiguo linaje que uno tenнa a las espaldas? Por eso, puesto a elegir entre dos grandes creadores, secretamente Roger preferнa a Yeats que a Shaw. Aquйl sн era un patriota, habнa nutrido su poesнa y su teatro con las viejas leyendas irlandesas y celtas, refundбndolas, renovбndolas, mostrando que estaban vivas y podнan fecundar la literatura del presente. Un instante despuйs se arrepintiу de haber pensado asн. Cуmo podнa ser ingrato con George Bernard Shaw: entre las grandes figuras intelectuales de Londres, pese a su escepticismo y sus crуnicas contra el nacionalismo, nadie se habнa manifestado de manera mбs explнcita y valiente en defensa de Roger Casement que el dramaturgo. El aconsejу una lнnea de defensa a su abogado que, por desgracia, el pobre Serjeant A. M. Sullivan, esa nulidad codiciosa, no aceptу, y, luego de la sentencia, George Bernard Shaw escribiу artнculos y firmу manifiestos a favor de la conmutaciуn de la pena. No era indispensable ser patriota y nacionalista para ser generoso y valiente.
Haber recordado apenas por un instante a Serjeant A. M. Sullivan lo desmoralizу, le hizo revivir su juicio por alta traiciуn en Oнd Bailey, esos cuatro dнas siniestros de finales de junio de 1916. No habнa sido nada fбcil encontrar un abogado litigante que aceptara defenderlo ante el Alto Tribunal. Todos los que