Pese a que su misiуn oficial le exigнa interrogar sуlo a los ciudadanos britбnicos que trabajaban para la Compaснa de Arana, es decir, a los barbadenses, desde Occidente Roger comenzу a entrevistar tambiйn a los «racionales» dispuestos a contestar sus preguntas. En Entre Rнos esta prбctica se extendiу a toda la Comisiуn. Los dнas que estuvieron aquн dieron testimonio ante ellos, ademбs de los tres barbadenses que servнan a Andrйs O'Donnell como capataces, el mismo jefe y buen nъmero de sus «muchachos».

Casi siempre ocurrнa lo mismo. Al principio, todos eran reticentes, evasivos y mentнan con descaro. Pero bastaba un desliz, una imprudencia involuntaria que revelara el mundo de verdades que ocultaban para que de pronto se lanzaran a hablar y a contar mбs de lo que se les pedнa, implicбndose a sн mismos como prueba de la veracidad de aquello que contaban. Pese a varios intentos que hizo, Roger no pudo recoger el testimonio directo de algъn indio.

El 16 de octubre de 1910, cuando йl y sus compaсeros de la Comisiуn, acompaсados por Juan Tizуn, tres barbadenses y unos veinte indios muinanes, dirigidos por su curaca, que llevaban el cargamento, se dirigнan a travйs del bosque, por una pequeсa trocha, de la estaciуn de Entre Rнos a la de Matanzas, Roger Casement anotу en su diario una idea que habнa ido tomando cuerpo en su cabeza desde que desembarcу en Iquitos: «He llegado a la convicciуn absoluta de que la ъnica manera como los indнgenas del Putumayo pueden salir de la miserable condiciуn a que han sido reducidos es alzбndose en armas contra sus amos. Es una ilusiуn desprovista de toda realidad creer, como Juan Tizуn, que esta situaciуn cambiarб cuando llegue aquн el Estado peruano y haya autoridades, jueces, policнas que hagan respetar las leyes que prohiben la servidumbre y la esclavitud en el Perъ desde 1854. їLas harбn respetar como en Iquitos, donde las familias compran por veinte o treinta soles a las niсas y niсos robados por los traficantes? їHarбn respetar las leyes esas autoridades, jueces y policнas que reciben sus sueldos de la Casa Arana porque el Estado no tiene con quй pagarles o porque los pillos y burуcratas se roban el dinero en el camino? En esta sociedad el Estado es parte inseparable de la mбquina de explotaciуn y de exterminio. Los indнgenas no deben esperar nada de semejantes instituciones. Si quieren ser libres tienen que conquistar su libertad con sus brazos y su coraje. Como el cacique bora Katenere. Pero sin sacrificarse por razones sentimentales, como йl. Luchando has ta el final». Mientras, absorbido por estas frases que habнa estampado en su diario, caminaba a buen ritmo, abriйndose paso con un machete entre las lianas, matorrales, troncos y ramas que obstruнan la trocha, una tarde se le ocurriу pensar: «Los irlandeses somos como los huitotos, los boras, los andoques y los muinanes del Putumayo. Colonizados, explotados y condenados a serlo siempre si seguimos con fiando en las leyes, las instituciones y los Gobiernos de Inglaterra, para alcanzar la libertad. Nunca nos la darбn. їPor quй lo harнa el Imperio que nos coloniza si no siente una presiуn irresistible que lo obligue a hacerlo? Esa presiуn sуlo puede venir de las armas». Esta idea que, en los dнas, semanas, meses y aсos futuros, irнa puliendo y reforzando —que Irlanda, como los indios del Putumayo, si querнa ser libre tendrнa que pelear para lograrlo— lo absorbiу de tal modo durante las ocho horas que les tomу el trayecto, que se olvidу incluso de pensar que dentro de muy poco conocerнa en persona al jefe de Matanzas: Ar mando Normand.

Situada a orillas del rнo Cahuinari, un afluente del Caquetб, para llegar a la estaciуn de Matanzas habнa que escalar una pendiente escarpada a la que la fuerte lluvia que se desatу poco antes de su llegada habнa convertido en una torrentera de barro. Sуlo los muinanes la pudieron trepar sin caerse. Los demбs se resbalaban, rodaban, se levantaban cubiertos de fango y moretones. En el descampa do, tambiйn protegido por empalizada de caсas, unos indнgenas baldearon a los viajeros para sacarles el barro.

Перейти на страницу:

Поиск

Похожие книги